Marta Robin


Activamente inactiva
«Cuando se contempla lo que está naciendo en la Iglesia de Francia y que se ahonda un poco, a menudo uno encuentra a Marta Robin : ¡ qué mujer !» (Cardenal Decourtray) Esta pequeña campesina guardando cama durante 53 años recibió en su propia casa a más de 100.000 personas y cambió la vida de muchas personas escuchándolas, aconsejándolas, alentándolas. Marta hizo posibles múltiples reconciliaciones, suscitó decenas de vocaciones sacerdotales o consagradas. Más de 40 obispos y cardinales vinieron a verla y también muchas personalidades con responsabilidades dentro de la Iglesia. Ayudó de una manera u otra a más de 20 comunidades nuevas. Junto con el Padre Finet, Marta está al origen de la fundación de los Foyers de Charité. Estos son actualmente 73 y se hallan dispersos en 40 países.

A la edad de 16 años Marta Robin se ve alcanzada por la enfermedad
Entre 1918 y 1928 Marta Robin lucha contra una enfermedad que provoca dolores intolerables, que se instala progresivamente y que será diagnosticada en 1942 como «encefalitis epidémica». Marta Robin conoce, sucesivamente, durante diez años, esperanza de curación y desaliento, según que la enfermedad progrese o retroceda : «los ánimos están a veces muy bajos» escribe a una amiga. «¿Qué decirle de mí misma? vida siempre igual, gris y monótona, trayendo más bien tristezas que alegrías». A los 26 años, Marta Robin, a la edad en que se hacen proyectos, o se toman decisiones que orientan una vida, constata con tristeza que no es así para ella : «todo el mundo puede y debe cumplir su vocación pero yo no. He forcejeado con Dios» ¿Qué sentido dar a su propia vida, qué futuro? Marta conoce la angustia, quizá incluso la rebelión?

Diciembre de 1928. Una luz en la noche
Gratuitamente, un día de diciembre de 1928, Marta Robin vive en el momento de recibir los Sacramentos un encuentro decisivo y definitivo con el Corazón de Jesús en Cruz. Una vida nueva va invadir su cuerpo y su corazón. Todo se ilumina, todo cobra (adquiere) sentido : esta enfermedad que habría podido conducirla a una lenta y segura destrucción de su persona a diferentes niveles se convierte, por paradójico que parezca, en «oportunidad» para otra vida que va a construirse diferentemente. «Después de años de angustias, después de dificultades físicas y morales, me atreví, escogí a Cristo Jesús». Marta recibe del Corazón de Cristo en Cruz el sentido de su vida de enferma : unida a la de Cristo, su vida puede convertirse en fecunda para la Iglesia y para el mundo. Marta Robin hace en aquel momento la elección de una vida conforme a la de Jesús Amor Crucificado : «El Corazón de Jesús en Cruz es la morada inviolable que he escogido en esta tierra» Su párroco, el Padre Faure, es testigo de este acontecimiento y la acompaña en este nuevo camino. Su vida espiritual y su vida mística se desarrollan ahora en su vida misma de enferma que se convierte en medio de unión y de comunión, lugar de ofrenda y de abandono. Es el comienzo de las Gracias de unión. Vive en la Presencia de la Santísima Virgen, Su Gran Educadora, Su Querida Mamá. Marta vive ahora la palabra de Jesús : «Mi carne es verdaderamente una comida y mi sangre es verdaderamente una bebida»(Juan 6,55). El deseo de apostolado, exigencia del amor, se apodera de ella : «Estoy verdaderamente ávida, tengo realmente hambre de trabajar para el Amor y la Gloria de Dios. Un sacerdote que vino a rezar en su habitación quedó impresionado por su apertura universal : «la ventana de su pequeña habitación estaba abierta al mundo entero».

Unos años más tarde nace el Foyer de Charité. Marta Robin vela sobre la Obra nueva de laicos y de sacerdotes fundada con el Padre Finet, Obra que ella llevaba en su corazón y su oración desde 1933.
Laicos y sacerdotes, en el Foyer de Charité, están llamados a vivir juntos la Palabra de Dios anunciada a todos aquellos que buscan a Dios, a todos aquellos que tienen hambre y sed de Su misericordia, a todos aquellos que persiguen una Esperanza.

Un Dios Padre
Marta Robin reaccionó con mucha fuerza contra la imagen de un Dios juez. Para ella, Dios era un Padre amante y solícito, próximo y lleno de atención. Marta insistió mucho sobre este punto, porque lo vivió en cada instante de su vida. La vida con Dios fue verdaderamente en su caso « una vida de familia ». Su ejemplo hay que tomarlo tanto más en cuenta cuanto que, a causa de su enfermedad, Marta habría podido adoptar una actitud de rebelión y de protesta contra Dios. Pero justamente fue más adelante en su relación con Dios al descubrir su Paternidad.

Jesús, Pan de vida
«Dios ha revelado a ciertas personas la verdad y la realidad humana de la Eucaristía. Se trata de los místicos de la Eucaristía»(Padre Jesús Castellano, Congreso sobre el secreto de los Místicos).
Marta Robin, durante más de 50 años, vivió de este don. Marta dice la fuerza de la Eucaristía en ella : «Tengo ganas de gritar a quienes me preguntan si como, que yo como más que ellos, porque me alimento por la Eucaristía con la sangre y con la carne de Jesús. Tengo ganas de decirles que son ellos quienes detienen en sí los efectos de este alimento, quienes frenan sus efectos».

Una relación íntima con María. Marta Robin tenía algo que decir sobre este punto, siempre en la misma línea del espíritu de familia que predidía a su relación a Dios como Padre. La Virgen María no es un ser abstracto y lejano, sino una madre atenta a sus hijos y obrando con poder en medio de los humanos. En su relación a María y en el abandono entre sus manos Marta Robin sacó la fuerza y la paciencia que necesitaba.

Los hombres solidarios entre ellos gracias a Dios. ¿ De qué manera una enferma puede incorporarse en la vida social, sentirse solidaria de los demás, sobre todo si está en cama y si sus miembros rehúsan todo trabajo ? Marta Robin crea con ellos una nueva relación, una bella relación, que se establece por intermedio de Cristo. La vida de familia con Dios se desdobla misteriosamente ­ místicamente ­ en una vida de familia con los hombres. Es uno de los puntos más fuertes y más nuevos del testimonio de Marta Robin.

Marta Robin trabajó desde su lugar para la renovación de toda la Iglesia, favoreciendo la misión de los laicos, de laicos confirmados, concientes de la importancia de su bautismo. Es para esto que los Foyers de Charité fueron fundados, teniendo una nueva visión de la vida de los sacerdotes, más fraterna, más familiar, más cercana a los laicos y colaborando más con ellos.

Manifestando su confianza en la Iglesia, Marta estuvo al corriente de las dificultades que podía atravesar la Iglesia católica y el Cristianismo en general. Pero ella no faltó nunca de confianza en el futuro. Sufrió por la Iglesia y en la Iglesia, pero ello no mermó su confianza ; su testimonio es muy elocuente. Los sucesivos Obispos de Valence la apoyaron siempre y ella amó mucho a su Parroquia.

LOS FRUTOS DE LA OFRENDA SILENCIOSA DE MARTA ROBIN

Han sido evocados en miles y miles de testimonios.
Cada vez son más numerosos los visitantes que vienen para recogerse en su casa y confiar a su oración sus intenciones.
Después de los 52 Foyers de Charité fundados entre 1936 y 1981, 25 Foyers de Charité han sido fundados entre 1981 y 2001 a petición de los Obispos de diferentes países :

11 en África
6 en Asia
2 en el Canadá
2 en América latina
4 en Europa
otros cinco están en fundación este año 2002.

Somos testigos de la fecundidad de la vida de Marta Robin, de la vida de esta cristiana que, fiel a su Bautismo, hizo la elección del ofrecimiento en una vida cotidiana muy dolorosa, revivivendo el misterio de la muerte y de la Resurrección de Cristo.

Antes de pronunciarse sobre la oportunidad de su Beatificación, la Congregación para la Causa de los Santos examina su práctica de las virtudes cristianas, su biografía y el resumen de la Encuesta.