Mario

Lamentablemente no soy monje todavía, aunque aspiro a serlo. Mientras tanto, trato de mantener firme la ermita del corazón. Mi camino espiritual es sencillo, con partes muy de lamentar, como aquella en la que siendo seminarista abandoné la formación guiado por intereses afectivos menos elevados. Este abandono no fue solo del hábito, sino que con el tiempo llegó a convertirse en apartamiento de la fe y en un abrazar cierto antropocentrismo sin Dios. O con un Dios muy lejano que permitiera la confianza en la autosuficiencia y la construcción del “súper hombre”.

Tuve la gracia del fracaso repetido que me llevó a vivenciar el desamparo en que me había colocado, la soledad no fructífera del ego y la mentira de mi vida en general. Esto me fue trayendo hacia la Iglesia de nuevo, hacia la fe de mi niñez y juventud, hacia un redescubrir a Cristo y mi amor por Él. Unos años cuidando enfermos, un profundizar la vocación monástica visitando distintas personas que llevan adelante ese tipo de vida, viviendo una regla de vida en la ciudad, esperando el momento en que las circunstancias familiares me permitan mudarme a alguna comunidad de vida monástica.

Por lo pronto canalizo mi apostolado a través del blog Hesiquía y sus subsidiarios, diseño páginas webs a órdenes e iniciativas católicas que lo necesiten. Permanezco en contacto con algunos hermanos en mi ciudad con los mismos intereses y trato de formar una fraternidad virtual de ayuda y acompañamiento para personas con vocación monástica que no han podido efectivizarla.

Blog: hesiquia.wordpress.com

3 comentarios:

Anónimo dijo...

gracias por tu testimonio.

portdespacho dijo...

Querido hermano en Cristo, después de la atenta lectura de tu aportación, sólo he de decirte que "Animo y adelante", no estás solo en el camino, como tú hay mucha gente. Un abrazo.

Hna. María Teresa de la Resurrección dijo...

Hermano Mario. Te felicito por tu opción. Yo también lo estoy intentando. Sigue adelante y me encomiendo a tus oraciones.