Hannah Arendt


Hannah Arendt nació en Hannover el 14 de octubre de 1906. Tras realizar estudios en tres universidades -entre las cuales, la Universidad de Marburg bajo la tutela de Martín Heidegger-, a los 22 años de edad se doctoró en Humanidades en la Universidad de Heidelberg con una tesis acerca del concepto de Amor en el pensamiento de San Agustín, bajo la tutela de Karl Jaspers. En 1933 marchó a Francia para escapar del régimen nacionalsocialista implantado aquel año en su país -donde coincidió y trabó amistad con el filósofo judío Walter Benjamin, también exiliado- y, en 1941, huyó a Estados Unidos, cuya nacionalidad adoptó en 1951. Trabajó en una editorial de Nueva York y ocupó altos cargos en varias organizaciones judías. Después de publicar Orígenes del totalitarismo (1951), impartió clases en las universidades de Berkeley, Princeton y Chicago. Entre otras muchas obras suyas figuran La condición humana, Entre el pasado y el futuro (1961), Sobre la revolución (1963) y la polémica Eichmann en Jerusalén (1963), basada en su informe sobre los juicios a criminales de guerra nazis en 1961. Sus memorias, Correspondencia, 1926-1969, fueron publicadas en 1992.

Relevancia de Hannah Arendt

Hannah Arendt es considerada una eminente politóloga, célebre por sus estudios acerca del totalitarismo y el mundo judío. Sin embargo, una faceta menos conocida, pero tan importante como la anterior, son sus ideas acerca de la Filosofía de la Historia y el papel tradicional-teológico judaico como verdaderas fuentes de sentido de la Condición Humana. A este respecto debemos remitirnos a las intuiciones, pocas veces analizadas explícitamente en sus escritos, que subyacen en la mayoría de sus textos mayores; A este respecto, son de especial interés: Los intentos de repensar la especificidad de la política, La apuesta por el pensamiento no-sistémico -en el sentido de la denuncia de los grandes sistemas de pensamiento clásicos y modernos-, Los fenómenos de culpabilidad y responsabilidad ante la barbarie del nazismo, La trivialidad del mal, La figura del exiliado y el exilio, La reivindicación de la memoria en una época de fugacidad de los tiempos, Cercanía a lo místico judío y al pensar poético.

Obra

La vocación filosófica de Hannah Arendt se vio truncada por el ascenso del nazismo en Alemania. Este hecho, marcará decisivamente la vida y obra de Hannah Arendt. En lo primero, por su forzosa emigración de Europa a los Estados Unidos. Arendt vive, por tanto, la condición de exiliada política y descubre con éllo los rigores del estado de Exilio. La "figura del exiliado" constituirá, en adelante, uno de esos motivos que alimentarán las intuiciones filosóficas de la autora. Respecto a la obra, el origen y ascenso de los totalitarismos -en su acepción comunista o fascista; identificación ésta que hará celebre a la pensadora- será eje central de buena parte de sus reflexiones, así como, posteriormente, centrará sus reflexiones el derivado "problema judío" y la constitución de Israel. Sin olvidar nunca -de ahí su preocupación por el tema de la "memoria"- el Holocausto acaecido por el genocidio nazi.


La "Condición Humana" según Hannah Arendt

La obra más popular de Hannah Arendt, con permiso de Los orígenes del Totalitarismo, y la que, sin duda, le ha reportado más notoriedad es: La Condición Humana. Los planteamientos básicos de tal intento de análisis ontológico del ser humano han devenido clásicos a la hora de replantear la pregunta kantiana "Qué es el hombre" desde una fenomenología más abierta y no-sistémica. De hecho, la Condición Humana parte de una voluntad que se ha denominado "Realismo respetuoso" que, en contra de una idea sistémica y teórica de la Filosofía, pretende meramente describir la Realidad en sus experiencias primordiales. Esta voluntad, le hace asumir otra intuición fundamental: "el pensamiento mismo nace de los acontecimientos de la experiencia viva y debe mantenerse vinculado a ellos como los únicos indicadores para poder orientarse"; a la práctica supone un rechazo de la "Filosofía Política" -así como de las Ciencias Sociales- como tal y una auto-denominación como teórica de la Política. Más adelante veremos que estos posicionamientos responden a una particular concepción de la Filosofía de la Historia.

Centrándonos más específicamente en la Condición Humana, debemos resaltar su "arquitectura teórica" básica. En primer lugar, Arendt establece tres dimensiones básicas de la Condición Humana: labor, trabajo y acción. Tales dimensiones son propias de todo individuo en toda sociedad, por detención u omisión. Arendt describe las dimensiones propias de la Condición Humana en tanto que Antropología Filosófica, es decir, los fundamentos filosóficos básicos que hacen caracterizar nuestra especie como plenamente humana.

Arendt define la labor como la dimensión ligada a la necesidad, al ciclo de repetición de la naturaleza, esto es, la labor produce todo lo necesario para mantener vivo al organismo humano y a la especie. Se caracteriza por no dejar nada tras de sí: sus productos están destinados a ser consumidos y desparecen casi tan rápidamente como se han producido. De este modo, laborar y consumir no son más que dos etapas del siempre repetitivo ciclo de la vida biológica. Pertenece asimismo a la labor su no visibilidad y su carácter apolítico. Tal dimensión caracteriza una actividad propia; en este caso, la del uniforme y cíclico "animal laborans".

Otra dimensión de la condición humana: el trabajo, a diferencia de la labor, es productivo: sus resultados están destinados no tanto a ser consumidos como a ser usados -tienen un cierto carácter duradero-. Frente a la característica repetición del laborar, el trabajo como fabricación produce la pura variedad inagotable de cosas, por tanto con una existencia relativamente estable, que constituyen el mundo en que vivimos, el artificio humano. Esta misma estabilidad, durabilidad de los productos del trabajo es lo que posibilita la objetividad. Sólo por haber erigido un mundo relativamente independiente de objetos a partir de la naturaleza y por haber construido este ambiente artificial, podemos considerar la naturaleza como algo objetivo. Tal dimensión caracteriza una actividad propia; en particular: la del homo faber. El homo faber consigue esta durabilidad y objetividad antedicha al precio de ejercer una cierta violencia para con la naturaleza, creyéndose así su dominador con potestad de crear y destruir, no sólo la propia naturaleza, sino también su mismo artificio.

Finalmente, la tercera y última dimensión de la Condición Humana: la acción hace referencia a la libertad. Así, frente a la circularidad de la labor y la proyectabilidad del trabajo, la acción se distingue por su constitutiva libertad, por su carácter invariablemente impredecible. Las acciones en el mundo, a pesar de tener un comienzo determinado, nunca tienen un fin predecible y menos aún unas consecuencias cerradas. Es imprescindible la acción para hacer del mundo artificial fabricado un verdadero hogar -Heimat según los planteamientos que hereda Arendt de Heidegger-, cuya estabilidad perdure y sobreviva al siempre cambiante movimiento de las vidas humanas, en tanto trascienda la simple funcionalidad de los bienes de consumo y la utilidad de los objetos de uso. Es gracias a la acción y a la palabra que el mundo se revela como un espacio en el que es posible la vida en sus sentido no biológico. La acción no tiene sentido en la soledad de uno mismo, al contrario, su verdadera naturaleza le obliga a ser interpersonal e inédito en un mundo ya preestablecido de otras relaciones humanas, algunas de las cuales no son propiamente políticas; Estamos en la dimensión humana de la ” Política “. Aprovechamos este punto, para hacer un breve, aunque trascendental, inciso: Arendt concibe la política cómo la negación explícita de la Violencia. Así, la relaciones anti-políticas que constituyen la opresión y la violencia son una negación explicita de la política y en tanto tales, no pueden ser jamás objeto de la acción.

Filosofía de la Historia: las raíces judías de Hannah Arendt.

Para entender adecuadamente la dimensión de la acción dentro de la Condición Humana es imprescindible atender a las raíces judías de Hannah Arendt. En este sentido, una lectura paralela interesante y productiva es contraponer desde la lejanía conceptual, aunque cercanía tradicional y biográfica las intuiciones teológicas de Benjamin y Arendt; puesto que, es factible divisar un mismo horizonte de sentido filosófico, de cuño propiamente judío, que les une a ambos. Atendiendo a la dimensión de la acción, es importante destacar la vinculación de ésta con la categoría de Natalidad. De hecho, la acción y la natalidad tienen en común el sentido fundamental del Inicio. La acción y la Natalidad son la esperanza de un inicio inesperado en el Mundo. Toda persona que viene al mundo, abre con el un inicio único e irrepetible por ende impredecible. La acción como la natalidad supone un inicio de algo cualitativamente nuevo en el mundo, la novedad de unas relaciones cuya fuerza abren un destino libre e insospechado. Hay una esperanza mesiánica -no tematizada en cuanto tal- en este inicio al igual que lo había en la Filosofía de la Historia de Benjamin. La acción es la novedad que funda historia, en cuanto un nuevo comienzo de alcance indeterminable y abierto. La libertad en el mundo y el hecho que exista tal posibilidad la debemos a las relaciones interpersonales que anteceden al nacimiento en el mundo; es decir, el mundo se hace común a los hombres distintos a partir de la posibilidad de la comunicación encarnada por el Habla. El Habla es el lugar común que permite entender ese escenario que nos separa a la vez que nos une que es el mundo. La política se funda en la acción y la palabra, puesto que la pluralidad monadológica a la que se ve necesariamente relegado el hombre sólo puede trascenderse en la acción consensuada -su poder efectivo político, como tal rigurosamente pacífico- mediante el diálogo comprensivo y humanizador. Se instaura así, en un mundo fabricado de artificios, lo humano cómo intrínseca libertad y, por consiguiente, la Historia.

Introducción a cargo de Diego López Sabaté.

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