Necesitamos la imagen de un futuro al que queramos ir

Richard Louv 

«Para mucha gente, tal vez para la mayoría, pensar en el futuro evoca imágenes de Blade runner o Mad Max, una distopía postapocalíptica despojada de la naturaleza, y los seres humanos de su humanidad. Esta es una fijación peligrosa. Necesitamos la imagen de un futuro al que queramos ir para poder dirigirnos hacia él. 


Necesitamos un amor feroz, un profundo apego emocional a la naturaleza que nos rodea y una esperanza imaginativa para describir un futuro digno de ser creado... Los niños que pasan más tiempo en la naturaleza y con animales no humanos desarrollan un sentido de la empatía más agudo que les acompaña toda la vida. Como especie, por lo general las cosas nos van mejor cuando estamos en parentesco con especies que no son la nuestra. 

¿Por qué no pensamos en las ciudades como motores de la biodiversidad y la salud humana? Concibo un tiempo, no muy lejano, en el que la conexión con la naturaleza será un acontecimiento diario. Diseñaremos las ciudades para trabajar en armonía con la naturaleza y la biodiversidad será un patrón habitual. Los desafíos medioambientales van a requerir cambios fundamentales en nuestras vidas e instituciones. Necesitamos líderes con un pensamiento avanzado. 

Nuestras vidas estarán tan inmersas a diario en la naturaleza como lo están en la tecnología, y esto incluye un nuevo tipo de ciudad que incorpore la naturaleza en cada uno de sus edificios y bloques, que sirve para restituir a los residentes psicológica, física e incluso espiritualmente. 

Creo que se está implantando una nueva consciencia y que, conforme se expresa, la relación del hombre con la naturaleza se transformará de persona que explota a persona que nutre.»


Extracto de una entrevista realizada por Ima Sanchís y publicada por La Vanguardia (02/06/2020)

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