Implicadas en Grandes Causas

Dolores Aleixandre

Vayan por delante mi respeto y admiración por las personas Implicadas en Grandes Causas (IGC) por su entrega, dedicación y resistencia.

Pero no creo ser la única en detectar que, junto a los IGC, existe también un subgrupo espúreo, vamos a llamarle (IGC)2 y sus miembros, lo confieso, me resultan más cansinos.

Quiero pensar que la intensidad de su Dedicación a alguna Gran Causa los ha dejado algo turulatos, trasmutándolos en Sujetos Mono-temáticos, incapacitados para interesarse por cualquier cosa que no tenga que ver, por ejemplo, con los Derechos de los Aborígenes de Nueva Caledonia, la Supervivencia de las Focas Monje en la Antártida o los Vestigios del Ramayana en la Espiritualidad Sulpiciana.

Como están consagrados a Causas (siempre con Mayúscula) de trascendencia aplastante, al dirigirse a ti consiguen que te sientas como una insignificante minúscula perdida en el espacio, una vulgar nanopersona entretenida en asuntos intrascendentes e indignos de su interés.

Notas inmediatamente lo poco que les importa quién eres, cómo te llamas o a qué dedicas el tiempo libre, porque te miran sin verte y a lo más que puedes pretender, y eso con suerte, es que dirigiéndose a ti con paternal condescendencia, te suministren alguna información en torno a su Gran Causa, dejando caer a regañadientes alguna de sus migajas y haciéndote notar que lo más probable es que no te enteres de casi nada.

Como contraste, me alegra mucho saber lo que hizo Jesús después de resucitar a la hija de Jairo: en vez de pedir a la familia su adhesión a un Manifiesto en Contra de la Mortalidad Infantil y la Infamia de las Prácticas Abortivas, les recomendó sencillamente “que dieran de comer a la niña” (Mc 4,43).

Y todo con minúsculas.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Gracias Hna. Dolores. La verdad que sólo hay una Causa, el AMOR. Y estoy convencida de que este sólo se vive día a día, minuto a minuto, poniendo la atención amorosa en lo poco o mucho que hagamos...y vivir así es mucho!es un canto a la Vida permanente. El prestarle toda la atención a la persona que está conmigo, sea quien sea. El cumplir con lo que mi estado de vida me solicita, el saber mirar con buenos ojos lo que pasa en el mundo...y orar siempre, es todo lo que encuentro para hacer y amar. ALE.