Casaldàliga; obispo, poeta y profeta


Pere Casaldàliga i Plà, obispo

Nacido en Balsareny, Barcelona, el 16 de febrero de 1928, es un religioso español, obispo, escritor y poeta, que ha permanecido gran parte de su vida en Brasil. Ha estado siempre vinculado a la teología de la liberación y ha sido siempre un defensor de los derechos de los menos favorecidos.

El 31 de mayo de 1952 fue ordenado sacerdote en Montjuïc (Barcelona) como religioso de la congregación fundada por S. Antonio Mª Claret (claretianos). En junio de 1968 se trasladó como misionero al estado del Mato Grosso en Brasil, cuando arreciaba más fuerte la dictadura militar.

El 23 de octubre de 1971 fue ordenado obispo de São Felix do Araguaia (Estado de Mato Grosso). Su compromiso cristiano con los más pobres quedó claro desde su primera carta pastoral.

Su diócesis es una de las más extensas del país, ocupando una superficie de cerca de 150.000 km², habitados en su mayor parte por indígenas y terratenientes.

Poco después de ser nombrado obispo de Sao Félix, en los años 70, a raíz de algunos de sus poemas, el arzobispo de Diamantina (Brasil) D. Geraldo Proença Sigaud -íntimo amigo del cardenal Lefèvre-, descargó contra él tremendas acusaciones, calificándolo de “comunista, subversivo, guerrillero, indeseable y feroz enemigo del Brasil, renegado, hereje, blasfemo” -según explicó Teófilo Cabestrero-. Todo ello orquestado con el aparato oficial televisivo y periodístico.

La dictadura militar intentó expulsarlo cinco veces del país. Su prelatura fue invadida cuatro veces en operaciones militares. Pedro ha sido perseguido también por los sectores conservadores de la Curia Romana y de la Iglesia de Brasil y de América Central.

“Tenemos un compromiso. Un compromiso con nuestra liberación. Hay que tener fe y creer que todos somos personas, que todos somos iguales. No hay que tener miedo delante de la fuerza de los grandes. Nosotros somos fuertes. ¡El Pueblo unido tiene a Dios consigo!… Hemos despertado con esta muerte. No podemos seguir aguantando, apaleados como perros. Todos juntos somos fuertes”.

No pudo dejar Brasil ni para asistir al entierro de su madre, pues se arriesgaba a que la dictadura brasileña no le permitiese volver al país. A pesar de todo, las tensiones que ha vivido a lo largo de una existencia intensa y dura no le han robado la paz. Tal vez, porque nunca ha dejado de ser un contemplativo, un poeta que reza y lucha.

Ya Casaldáliga había advertido: “Sé que estos poemas podrán parecer, a veces, iracundos, amargos, tristes […] Y, la amargura y la tristeza no niegan la Esperanza: la purifican, le dan su razón de ser desde abajo, la multiplican repartiéndola. Quien no compartió el dolor, ¿cómo podría compartir la Esperanza? América Latina -y, más en general todo ese mal llamado Tercer Mundo- es motivo suficiente de coraje para cualquier espíritu medianamente humano. Para un cristiano es una carga infinita de remordimiento y de vocación”.

Ha sido amenazado de muerte en diversas ocasiones y, en al menos una, ha escapado del cumplimiento de la amenaza por pura casualidad. Su vida fue puesta a precio públicamente. Varios de sus colaboradores han sido detenidos, torturados y asesinados: Joao Bosco, su vicario, fue asesinado por unos policías en su presencia (1976).

Casaldáliga hace un relato estremecedor y esencial de ese suceso:

“Como le sucedió a Jesucristo, el Padre João fue muerto porque defendía la verdad, la justicia y la libertad. El era una espina en los pies de los poderosos y opresores. Por eso encontraron el modo de hacerlo callar: lo asesinaron. Esta muerte no es aislada. En otras partes del Brasil, obispos, sacerdotes, políticos, estudiantes, obreros y labradores son presos, torturados y muertos por la misma causa: la causa de la Justicia, la causa del Pueblo. Pero la muerte no es el fin. La muerte es paso para la Vida. Y esta muerte nos hace despertar."

João Bosco, su vicario, llegó a ser asesinado por unos sicarios que confundieron a Bosco con el propio Casaldàliga (1977). En esos momentos recibió total apoyo del Vaticano, especialmente por parte del papa Pablo VI, pero esto no siempre sería así.

En 1985 realizó una polémica visita a Nicaragua para mostrar su solidaridad con los religiosos nicaragüenses. En 1988 fue llamado al Vaticano por Juan Pablo II, visita que no fue plenamente satisfactoria y unos meses más tarde recibió una seria advertencia por parte de la Santa Sede, que criticó su apoyo a la causa sandinista.

En 1986, escribía en una carta a Juan Pablo II:

“Me siento un poco pequeño y como distante en esta Amazonia brasileña tan diferente, y en esta América Latina, tan convulsionada y frecuentemente incomprendida”.


“Todo es relativo, menos Dios y el hambre”

Al cumplir los 75 años, Casaldáliga recibió del Vaticano la orden de jubilarse. El religioso decidió permanecer en la diócesis que había presidido durante más de 35 años, a pesar de que la Santa Sede le recomendó abandonar el país. Enfermo de Parkinson desde hace algún tiempo, Pedro Casaldáliga no quiso abandonar la lucha por la defensa de los derechos de los menos favorecidos.

“Estoy en la parada del autobús esperando que éste pase. No sé cuándo llegará ni a dónde me llevará. Espero que quien venga detrás de mí continúe con una línea de acción que, pese a todos los pecados, creo que es la correcta. (…) En cualquier caso, no volveré al Primer Mundo. No es por desprecio de nada. Es que, simplemente, me acostumbré a vivir en el Tercero”.

En 2006, en la ceremonia de galardón del Premio Internacional de Cataluña (celebrada en Sao Felix do Araguaia) resumía:

“Las causas de los derechos de las personas y de los pueblos, sobre todo de las personas y pueblos marginados y hasta prohibidos. Causas mías, pero causas de todos nosotros, causas de esta pequeña iglesia de Sao Felix do Araguaia, que por ellas ya dio sudor y hasta sangre. La Libertad se compra con la sangre y la Vida nace de la muerte.”

Su figura trascendió desde muy temprano los límites de su diócesis. Casaldáliga es una de las personalidades más representativas de la Iglesia de los Pobres en Brasil. Contribuyó decisivamente a la fundación de dos entidades claves en la historia de la Iglesia brasileña: la Comisión Pastoral de la Tierra (CPT) y el Consejo Indigenista Misionero (CIMI), organismos fundamentales en la lucha a favor de la Reforma Agraria y del respeto a los pueblos indígenas brasileños.


Sus poemas y textos

Los Poemas Malditos del Obispo Casaldáliga

“El neoliberalismo es el capitalismo transnacional llevado al extremo.
El mundo convertido en mercado al servicio del capital hecho dios y razón de ser”.

Mis insignias episcopales

TU MITRA
será un sombrero de paja sartanejos;
el sol y la luna;
la lluvia y el sereno;
el pisar de los pobres con quien caminas
y el pisar glorioso de Cristo, el Señor.
TU BÁCULO
será la verdad del Evangelio

TU ANILLO
será la fidelidad a la Nueva Alianza del Dios Liberador
y la fidelidad al pueblo de esta tierra.

No tendrás otro ESCUDO
que la fuerza de la Esperanza
y la liberdad de los hijos de Dios.

No usarás otros GUANTES
que el servicio del Amor.


Me llamarán subversivo

Con un callo por anillo,
monseñor cortaba arroz.
?Monseñor "martillo
y hoz"?
Me llamarán subversivo.
Y yo les diré: lo soy.
Por mi pueblo en lucha, vivo.
Con mi pueblo en marcha, voy.

Tengo fe de guerrillero
y amor de revolución.
Y entre Evangelio y canción
sufro y digo lo que quiero.
Si escandalizo, primero
quemé el propio corazón
al fuego de esta Pasión,
cruz de Su mismo Madero.

Incito a la subversión
contra el Poder y el Dinero.
Quiero subvertir la Ley
que pervierte al Pueblo en grey
y al Gobierno en carnicero.
(Mi pastor se hizo Cordero.
Servidor se hizo mi Rey).

Creo en la Internacional
de las frentes levantadas,
de la voz de igual a igual
y las manos enlazadas...

Y llamo al Orden de mal,
y al Progreso de mentira.
Tengo menos Paz que ira.
Tengo más amor que paz.

...! Creo en la hoz y el haz
de estas espigas caídas:
una Muerte y tantas vidas!
! Creo en esta hoz que avanza
bajo este sol sin disfraz
y en la común Esperanza -
tan encurvada y tenaz!”


Tierra nuestra, libertad

“Esta es la Tierra nuestra :
¡La libertad, humanos!
Esta es la Tierra nuestra:
¡La de todos, hermanos!
La Tierra de los Hombres
que caminan por ella
a pie desnudo y pobre.
Que en ella nacen, de ella,
para crecer con ella,
como troncos de Espíritu y de Carne.
Que se entierran en ella como siembra
de Ceniza y de Espíritu,
para hacerla fecunda como a una esposa madre.

Que se entregan a ella,
cada día,
y la entregan a Dios y al Universo,
en pensamiento y en sudor,
en su alegría
y en su dolor,
con la mirada
y con la azada
y con el verso…
¡Prostitutos creídos
de la Madre común,
sus malnacidos!
¡Malditas sean
las cercas vuestras,
las que os cercan
por dentro,
gordos,
solos,
como cerdos cebados;

cerrando
con su alambre y sus títulos,
fuera de vuestro amor
a los hermanos!
(¡Fuera de sus derechos,
sus hijos
y sus llantos
y sus muertos,
sus brazos y su arroz!)

¡Cerrándoos
fuera de los hermanos y de Dios!
¡Malditas sean todas las cercas!
¡Malditas todas
las propiedades privadas
que nos privan de vivir y de amar!
¡Malditas sean todas las leyes,
amañadas por unas pocas manos
para amparar cercas y bueyes
y hacer la Tierra esclava
y esclavos los humanos!
¡Otra es la tierra nuestra, hombres, todos!
¡La humana Tierra libre, hermanos!”



Algunos testimonios

“Mal nos irá -a todos- si otros matan a los profetas.
Pero aún nos irá peor, si nosotros les tapamos la boca o desoímos sus voces
y no gritamos sobre los tejados de nuestra ciudad lo que los profetas nos transmiten”.

Teófilo Cabestrero

”Casaldáliga, un quijote que lucha contra los monstruos de la injusticia,
los monstruos de la discriminación,
los monstruos de las violaciones de los derechos humanos”.

Mª José Souza Moraes

“El grito de Pedro Casaldáliga es el eco de la resistencia de los pobres:
la defensa de los derechos del hombre en beneficio de un pueblo
que vive constantemente en estado de hambre, en una región desprovista de asistencia, presa de contínuas emigraciones que buscan un pedazo de tierra donde fijarse, ámbito de la represión de una policía y una justicia a sueldo de las nuevas Sociedades Anónimas. Se trata en realidad de un régimen de esclavitud, camuflado casi siempre bajo el argumento del desarrollo económico”.

Charles Antoine ,traductor de los poemas de Casaldáliga al francés.


Citas de Casaldàliga

Capitalismo y neoliberalismo

“Causas específicamente de nuestra América: la tierra, el agua, la ecología; las naciones indígenas; el pueblo negro; la solidaridad; la verdadera integración continental; la erradicación de toda marginación, de todo imperialismo, de todo colonialismo; el diálogo interreligioso, e intercultural; la superación de ese estado de esquizofrenia humana que es la existencia de un primer mundo y un tercer mundo (y un cuarto mundo también) cuando somos un solo mundo, la gran familia humana, hija del Dios de la vida. (…) El objetivo y la mediación de todas esas causas nuestras se pueden formular en este postulado: Humanizar la Humanidad, practicando la proximidad”.

“El neoliberalismo es la idolatría de la muerte”.

“No aceptamos la fatalidad de ese sistema, el capitalismo neoliberal que nos imponen: hecha mercado la vida, cuadradas las cabezas en un pensamiento único, bajo un macro-imperialismo político, económico, militar, cultural”.

“Profundiza el empobrecimiento de los pueblos de nuestra América, al idolatrar al dios del mercado”.

“El neoliberalismo es el capitalismo transnacional llevado al extremo. El mundo convertido en mercado al servicio del capital hecho dios y razón de ser”.

“Implica la desresponsabilización del Estado. (…) Deja de existir la sociedad y pasa a prevalecer lo privado. La privatización no deja de ser el extremo de la propiedad privada que, de privada, pasa a ser privativa y que, de privativa, pasa a ser privadora de la vida de otros”.

“El capitalismo es un pecado capital. El socialismo puede ser una virtud cardinal: somos iguales, somos hermanos y hermanas, la tierra es para todos y, como repetía Jesús de Nazaret, no se puede servir a dos señores, y el otro señor es precisamente el capital.
Socializar, distribuir como en familia, en la única sufrida, hermosa, humana familia de Dios. No habrá paz en la tierra, no habrá democracia que merezca recobrar este profanado nombre, si no hay una cierta socialización de la tierra del campo y del suelo de la ciudad, de la salud y de la educación, de la comunicación y la ciencia”.


África

“África es el calabozo del mundo, un Holocausto continental. Sigo conservando en mi capilla una talla de madera con el mapa de África crucificada. Es el mayor desafío de la humanidad. Y su pecado más grande”.

“Un inmigrante africano, en una estremecedora carta, escrita “tras los muros de separación”, advierte: “Les ruego que no piensen que es normal que vivamos así, porque de hecho es el resultado de una injusticia establecida y sostenida por sistemas inhumanos que matan y empobrecen … No apoyen este sistema con su silencio…”.


La Iglesia

“No podemos decir con mucha verdad que ya hemos hecho la opción por los pobres. En un primer lugar, porque no compartimos en nuestras vidas y en nuestras instituciones la pobreza real que ellos experimentan. Y, en segundo lugar, porque no actuamos, frente a la “riqueza de iniquidad”, con aquella libertad y firmeza adoptadas por el Señor. La opción de los pobres, que no excluirá nunca a la persona de los ricos, sí excluye el modo de vida de los ricos, “insulto a la miseria de los pobres”, y su sistema de acumulación y privilegio, que necesariamente expolia y margina a la inmensa mayoría de la familia humana, a pueblos y continentes enteros”.

“La Iglesia tiene miedo a tener miedo. Le falta confianza en el Espíritu. Hay miedo al marxismo, al mundo moderno, al diálogo ecuménico, a la colegialidad episcopal, a los laicos, a la mujer y a los teólogos. A las comunidades de base, a las sectas, a la vida religiosa y a la Teología de la Liberación”.


La Mujer

“Con ánimo objetivo y sereno, no se puede negar que la mujer continúa siendo fuertemente marginada en la Iglesia”.


La revolución

“Acosada y acusada, la revolución debe seguir haciéndose, pero total. (…) Total ha de ser, porque la buena revolución que soñamos y que uno quiere para esta Cuba amada y para Nuestra América y para el mundo, es la revolución de las almas, la revolución de las relaciones, la revolución de las estructuras. Pero revolución, porque de reformas al estilo de las democracias formales, ya estamos más que cansados. Lo que queremos es “la dignidad plena del hombre (y de la mujer) (…) para toda la “patria que es Humanidad” y para toda esta “América de la que somos hijos e hijas”.


El mundo de hoy

“El mundo de hoy, con todas sus contradicciones , se siente uno. Queriéndolo o no, somos sólo un mundo, una sola familia, una única casa en ese proceso inevitable de globalización. Nuestro problema es el pecado, que se impuso con un mercado al servicio del capital y va derribando todo tipo de control y dejando suelto al capital especulativo como un privilegio del 20% de la población del planeta, mientras el resto queda marginado. Pero creemos que otro mundo, otra América y otra Iglesia son posibles”.
“No se trata de ignorar la realidad. Más aún: hay que asumirla y transformarla, radicalmente”.


Modo de ser

“Se impone un nuevo modo de ser, personal, familiar, social, político, económico, espiritual. Un nuevo modo de ser Iglesia. Un nuevo modo de ser Humanidad deberíamos querer todos y todas”.

Tres deseos

“Que se acabe el hambre en el mundo; que se acabe la fabricación de armas, la carrera armamentista; que se acabe la guerra, sobre todo, esa guerra por religión o respaldada por religiones”.

“Solamente amo al prójimo en la medida en que salgo, libre, abierto, solidario, al encuentro del próximo, aproximándome a él, aproximándole a mi.”


¿Valió la pena tanta lucha?

“Para despertar las conciencias, sí. Ahora los indígenas saben que pueden luchar. Por lo demás, nadie borrará nuestra palabra. Soy una criatura de esperanza. (…) Hoy hay más pobreza en el mundo, pero también más conciencia, más agitación y más solidaridad”. “Sigamos editando utopía, compromiso, transparencia, vida”.

“Vamos hacia la vida. Venceremos hasta la muerte. A nosotros nos toca esperanzar a ese mundo desesperanzado”. “Canta y camina”, exhortaba san Agustín, mientras se venía abajo el Imperio Romano. Cantemos y caminemos, que otros imperios se vendrán abajo también. Mientras el Reino prosigue”.


Texto: Anako
http://elproyectomatriz.wordpress.com/

Fuentes:
Teofilo Cabestrero, Los Poemas Malditos del Obispo Casdaldáliga, 1977.

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