Antoni Pascual

Conocí a Antonio cuando ya éramos íntimos compañeros de la Compañía. A él la obediencia le llevó a Alemania, donde acabó de descubrir autores que quería. Yo pasé al mundo anglosajón con mi inglés para prepararme para una Escuela de Negocios recién fundada en Barcelona. La vida nos separó para hacernos descubrir cosas diferentes, nuestras biografías crecieron con aires distintos pero una experiencia carismática vivida por separado nos unió vislumbrando nuevos caminos que al mismo tiempo nos hicieron enemistar con aquellos mismos que habían promocionado nuestro crecimiento espiritual y cultural. Descubrimos la libertad del Espíritu por caminos diferentes pero siempre hubo en nosotros una gran afinidad. Nos habíamos liberado de las reglas pero continuábamos enamorados de Dios y queríamos seguir a Jesús. Descubrimos caminos en medio de lo prohibido pero con presencias muy intensas de lo divino en nuestras vidas..

Pasamos un día en Manresa, junto a la cueva de Ignacio; allí soñamos juntos un nuevo estilo de vida religiosa, un nuevo monaquismo vivido en profundidad y en libertad, un monaquismo que nos permitiese vivir con El y con nosotros, que nuestra fidelidad a El fuese la fidelidad a nosotros mismos. Allí en Manresa como fieles seguidores que habíamos sido de Ignacio, incomprendidos por los que nos hicieron volar, prometimos trabajar por un nuevo monaquismo cristiano inspirados en Rilke y en nuestra propia experiencia, un monaquismo para los que quieren unir intimidad con inmensidad, cuerpo y espíritu, iglesia y sociedad. Resonaba en nosotros el “magis” ignaciano para hacer siempre lo que más conduzca a nuestro crecimiento en El.

Mi vida había derivado hacia el Oeste donde pude profundizar el mundo de los proyectos. Después pude contemplar a Dios como el promotor de un gran proyecto del que quise ser uno de sus buenos ejecutivos. Antonio se acercó a los poetas y yo me acerqué a los estrategas que me hicieron pensar en el Dios del gran Proyecto y en sus inexplicables estrategias. Ahora vivo en medio del mundo en libertad disponible. En Legaut encuentro a faltar un poco el carisma vivo de Antonio pero en Leibniz encuentro el marco filosófico adecuado para entender mejor el plan de Dios en toda su globalidad. Ahora vivo en un monasterio virtual, hipervinculado en red, pensando en Rilke y Antonio y tantos otros que hoy desean vivir con intensidad su vida espiritual más allá de los límites de la Iglesia en la que fueron bautizados..

Antoni que fue jesuita hasta 1974 se casó más tarde y tuvo tres hijos. Licenciado en filosofía y teología. se adentró en el campo de la antipsiquiatría, teórica y práctica inspirada en Karl Barth. Posteriormente, se dedicó a viajar interior y exteriormente por los caminos de Goethe, Victor Hugo, Óscar Wilde, Machado, Rilke, Nietzsche… y a escribir acerca de tales viajes. Una de sus aficiones fue traducir: “Es la mejor forma de leer”, dice. Lo hizo con Rilke, Victor Hugo y Marcel Légaut, a quien considera maestro. Fue profesor de historia del arte, latín, griego, filosofía y teología. En sus últimos años profundizó en las obras de Rilke, Machado y Màrius Torres. Y desde el horizonte de los poetas y de la conciencia poética intentó reinterpretar los escritos del Nuevo Testamento hacia una nueva conciencia cristiana

Salvador Guasch

2 comentarios:

Teresa Costa-Gramunt dijo...

Tinc un llibre preciós de l'Antoni Pascual: Rilke o la transformación de la consciencia.

ELIO BONCAR- GRANADA dijo...

Dijo Antoni Paascual, y debería ser un principio para todos los que buscamos la belleza en la vida: "No es preciso escribir un solo poema para vivir poéticamente. No tenemos el deber de escribir versos, pero sí de vivir la vida como un poema, de convertir la propia vida
en belleza."