Sobre el tema de la independencia

Javier Pons

Sobre el nacionalismo, algo previo a modo de introducción

A veces pienso que, sobre el tema del nacionalismo, además de las mil razones históricas, psicológicas, políticas, jurídicas, económicas, antropológicas y demás, que las hay a mares, y los continuados errores que llevan cometiendo desde hace años los diversos políticos implicados, la dificultad fundamental es que quizás, con todo eso, 8/9 partes de la realidad de ese tema, quedan bajo la superficie como en cualquier iceberg, por tratarse precisamente de un tema demasiado entrañable para ser comprendido sin pasión. A veces los temas “nos tienen”, que diría Ortega y Gasset: los pensamientos los tenemos, pero las creencias “nos tienen”. Sin aceptar eso previamente, es difícil que los diferentes discursos se acerquen lo necesario para poder entendernos.

Cada uno de nosotros hemos sido “educados” en un ambiente en el que “hemos mamado” un tipo de creencias, vivencias familiares, amistosas, ambientales,… que nos ha ido configurando una estructura interna -casi siempre inconsciente- que nos constituye “casi involuntariamente”. Sin ver y aceptar previamente eso, es muy difícil que un simple acercamiento de nuestras posturas sea viable. Pues si no podemos aceptar como previo que nuestra forma de mirar está condicionada por nuestro –llamémosle- estigmatismo será muy difícil que podamos acercarnos y comprender al otro que, a su vez, olvida que tiene puestas las gafas de su estrabismo.

Hasta la neurociencia sabe hoy que, antes de razonar nuestra postura, nuestro ser entero ya ha tomado una decisión desde el inconsciente. Lo demás, suele ser la “coartada lógica” con que tratamos de explicar y justificar lo que ya se ha decidido en capas más profundas de nuestro ser. Parece claro que así pasa también con el nacionalismo. El entendimiento es pues muy difícil si no aceptamos de entrada esa evidencia; si cada uno se enroca en “su verdad”, el diálogo es prácticamente imposible.

Ilustración de El Roto, publicada en El País (17/3/2016).

Reconozco que estoy impresionado por la prisión que sufren hasta nueve dirigentes del “camino a la independencia de Cataluña” y la marcha de otros siete al extranjero para ponerse a salvo de su detención (“exiliados” quizás para muchos años). Aparte de la detención de Puigdemont en Alemania. Y es que, en el fondo, creo que no se lo merecen pues básicamente los veo víctimas de su bisoñez, de su inocencia y quizás, al menos algunos, de su prepotencia. ¿De verdad alguien se creía que, ganando por dos votos en el Parlament, con una “Declaración de Independencia” YA ESTABA TODO HECHO? (cuando ni siquiera hay una mayoría social que la quiere?)

¿De verdad alguien creía que, por ejemplo, los políticos de Euskadi eran tan tontos que no habían hecho lo mismo -años atrás- por eso, porque eran bobos o incapaces? ¿De verdad alguien se creía que, a estas alturas, unos cuantos “super-astutos e inteligentes” personajes iban a declarar la independencia de una pequeña parte de un Estado europeo solo porque se lo propusieran, aprovechando una matemática circunstancial de los números en el Parlament? ¿De verdad alguien se creía que el Estado de referencia miraría con los brazos cruzados cómo se desmembraba dicho Estado y se atomizaba en pequeños Reinos de Taifas? ¿No vieron cómo avanzaba poco a poco, pero fulminante, la batalla jurídica en los diferentes Tribunales? ¿No vieron cómo se sacaron en días más de 36.000 millones de euros de los bancos? ¿Cómo se marcharon más de 3.500 empresas? ¿Cómo el resto de Europa se les ponía en contra? ¿Iba a permitir Europa que se desmembraran los 27 Estados en un sinfín de territorios independientes? ¿No vieron cómo Rajoy visitaba, incluso a Trump, por si fuera necesaria una férrea represión? ¿No se han confundido -una vez más en la historia- los sueños con la realidad?

Parece claro que una masa de alrededor de dos millones y medio de personas en Cataluña estarían por configurar un Estado aparte, pero eso, a la vez, nos dice que otra masa algo superior (pongamos de 5 millones de catalanes) no están por la labor y que son, por lo tanto, tan dignos de ser tenidos en cuenta como los anteriores. Es decir que mientras 1/3 de la población estaría por la Independencia, el doble –o sea 2/3- no lo está. Entiendo perfectamente que los catalanes que, históricamente, anhelan un Estado propio -al margen del resto de España- (algo así como lo que Ortega y Gasset llamó “nacionalismo señorial” en 1934) vieran en los números del Parlament una “posibilidad de oro” para caminar en esa dirección, pero quizás era más anhelo que posibilidad real. Entre los unos con sus sueños y los otros con sus intereses políticos, con sus cuentas pendientes descubiertas y sus imputaciones con la justicia; entre los errores de bulto para con Cataluña del PP y de Rajoy, cada vez a peor; entre la euforia de las diversas Diadas… la calle se iba calentando y los políticos se iban creciendo, aun saliéndose de su tradicional papel de nacionalistas. Y así se fue poniendo “la miel en la boca” a un pueblo que llegó a ver la independencia de Cataluña como algo “a la vuelta de la esquina”, que ya “se tocaba con los dedos”, vaya. Y así se fue haciendo grande una bola de nieve: “la ilusión sin base real”.

Pocos supieron ver lo que se aproximaba: la gran decepción, la férrea respuesta del Estado. La euforia subida a la cabeza, los actos eran cada vez más de dudosa legalidad; las diversas instituciones advertían (nadie puede decir que no advirtieron), pero la euforia ya era difícil de contener. Entre aprovechados, masas de buena voluntad, ingenuos de primera fila, bisoños por doquier dirigiendo un proceso imposible, aclaraciones de juristas, de Jueces por la Democracia, de Amnistía Internacional, del mundo empresarial, el globo se iba hinchando…

Y eso que empezaron las primeras voces “autorizadas” a decir: “no hay base real”, “no estamos preparados para eso”,… Particularmente, cuando oí a gente como Artur Mas o Santi Vila decir cosas por el estilo deduje que no todos alucinaban, que algunos le empezaron a ver las orejas al lobo, que la maquinaria del Estado no iba a permitir ninguna independencia. Cuando leí a la mismísima magistrada Montserrat Comas de Argemir i Cendra (jueza preparada, catalanista, progresista donde las haya) decir: “No son presos políticos, son políticos presos”, creí entender que mi visión era posiblemente más acorde con la realidad que la mayoría de las masas tan calientes ya con el Procès.

Y ahora… de aquellos barros estos lodos: ahora siento profundamente ver encarcelada a toda esta gente que, en su entusiasmo y su anhelo, actuaron francamente bisoños e ingenuos frente a la poderosa máquina estatal que estaba “dispuesta a todo” lo que la fuerza y las leyes le permitieran (más o menos, como hicieron los soberanistas en el Parlament, barriendo a sus oponentes y olvidándose de una mayoría social que no estaba por la labor). Y que, a medida que los vayan juzgando, van a pasar etapas quizás no muy breves en prisión. Pero es que ¿de verdad se creyeron que todo iba a ser cuestión de una Declaración y… ya está: independencia? ¿Se han formado así los Estados y las Naciones históricamente? Porque es verdad que aquí no hay armas y ejércitos; pero ¿hay Gandhis, Mandelas, Luther Kings? Es decir: es verdad que no hay armas (afortunadamente), pero… ¿hay MAHATMAS (“almas grandes”)?

Espiritualidad: puntos de vista (2)

Manuel J. Moreno

Podríamos decir que la palabra “espiritualidad” es muy reciente y que está, a mi juicio, revestida artificialmente de una cierta “inocencia” que me parece de dudosa garantía. Es un término diseñado, o al menos a menudo empleado para “lavar la cara” de lo religioso, al tener este último significante una notable “mala prensa” social, especialmente a partir de la Ilustración (Siglo XVIII). En principio fue un término antónimo de materialismo: materialismo vs espiritualismo. Luego se subió al lomo de la movida teosófica, también de la denominada New Age y de ciertas corrientes sincretistas, en general bastante superficiales.

Si ahondamos un poco más yo diría que espiritualidad y religiosidad son en realidad sinónimos, es decir, se refieren ni más ni menos que a la misma cuestión, esto es, a la intuición humana relativa a la trascendencia. A una realidad trascendente que aporta sentido existencial.

A partir de ahí, el hombre aterriza esta intuición y las experiencias personales e históricas de lo numinoso, religioso, espiritual o sagrado, en diferentes y específicos modos de tenerlo en cuenta en su vida cotidiana (modos culturalmente mediados), organizándose para establecer relaciones con ESO trascendente.

Dichos modos de relacionarse e interpretar y los caminos para propiciar la presencia de lo sagrado, devienen históricamente en confesiones religiosas. Por tanto, “confesión religiosa” sería una expresión análoga a organización o institución religiosa: iglesias, sectas, doctrinas (dogmas).., basadas en creencias supuestamente “reveladas”, y en interpretaciones (lecturas) acerca de dicha realidad trascendente. Las diferencias entre unas interpretaciones y otras del fenómeno religioso primario, es lo que da lugar a las distintas “religiones”, o lo que es lo mismo, a las diferentes “confesiones religiosas”. Todas ellas tratan o se interesan en origen por lo mismo: el espíritu. La verdad última de la vida.

Finalmente, yo diría que en relación al “sentimiento religioso” hay una función psíquica arquetípica, natural y esencialmente religiosa. El alma humana es religiosa por naturaleza, por así decir. Y eso es algo que nos concierne y conmueve a todos por igual, sea que nos identifiquemos con el hinduismo, el cristianismo, el islam.., o cualquier otro credo. O bien simplemente devotos de la vida, sin confesión específica. Incluso aquellos que profesan ideas materialistas tienen consciente e inconscientemente, sentimientos numinosos (de lo sagrado). Hay una dimensión espiritual inconsciente o un inconsciente espiritual e incluso reprimido, que diría Viktor E. Frankl.

Pensadores como Jung o como Ortega y Gasset reivindican la etimología del término religioso en tanto que atención esmerada y cuidadosa…, así, Ortega dice que: «religiosus quería decir “escrupuloso”; por tanto, el que no se comporta a la ligera, sino cuidadosamente. Lo contrario de religión es negligencia, descuido, desentenderse, abandonarse. Frente a relego está nec-lego; religente (religiosus) se opone a negligente».


La hoja de ruta de la mística

Gonzalo Haya de Fe Adulta 

Consideremos el punto de llegada de nuestra hoja de ruta. En ella está escrito con letras indelebles Destino: Dios. Mejor dicho, vamos a tratar de un anticipo de nuestro punto de llegada, porque la experiencia mística es un anticipo del destino que nos espera en el proyecto de Dios.

Primero veremos brevemente en qué consiste la experiencia mística, y luego trataremos de "gustarla" mediante el testimonio, asombrosamente coincidente, de místicos de todos los tiempos y de todas las culturas o religiones. Ellos han tenido una experiencia de Dios y han tratado de transmitirla en el limitado lenguaje humano que podemos entender.


LA EXPERIENCIA MÍSTICA

La mística no consiste en fenómenos como la levitación, llagas o transverberación. La mística es la toma de conciencia "de un contacto tangencial con la eternidad" (Raimon Panikkar); es caer en la cuenta por un momento –no resistiríamos más de un momento- de que ya estamos unidos, integrados, en Dios.

La mística no es el culmen de la santidad ni del amor; la mística solamente es una experiencia sensible de nuestra interioridad sagrada. Se puede vivir en plenitud el amor de entrega con toda naturalidad, sin ser conscientes de ello, como le ocurrió al buen samaritano (Lc 10,25-37) y al agnóstico del juicio final (Mt 25,31-46); incluso un ateo confeso puede tener una experiencia mística, como atestigua el filósofo Comte-Sponville (El alma del ateísmo).

A la mística se puede llegar por la vía afectiva –el esposo, las florecillas- o por la vía intelectual (una inteligencia intuitiva, holística, no-dual, que supera la fragmentación y las contradicciones de lo racional). Normalmente se llega a través de un proceso de purificación, de desapego de nuestros egoísmos, venciendo la resistencia de nuestro yo (vía purgativa), pasando para un periodo de iluminación (vía unitiva), para sentirse integrado en la plenitud (vía unitiva).

La experiencia mística puede ser confundida con estados alterados de la conciencia psicológica, incluso con actitudes de vanidad u orgullo. Jesús nos ofreció criterios muy certeros para distinguir entre la falsa y la verdadera espiritualidad: la parábola del fariseo y el publicano, y la del buen samaritano.

Para algunos el criterio que garantiza su autenticidad sería la transformación que realiza en la persona, y su efecto en la compasión por los demás. Simone Weil decía que "para saber si una persona ha tenido verdaderamente una experiencia de Dios, me fijo en cómo habla de los hombres". Y nuestro hermano Francisco: "hay un signo que no debe faltar jamás: la opción por los últimos, por aquellos que la sociedad descarta y desecha". Es lo que se ha llamado "La mística de ojos abiertos".

La mística es una experiencia, y la mejor manera de aproximarse a ella es escuchar "Las voces de los místicos" (Javier Melloni), que podemos seguir a través de las tres etapas progresivas.

Grabado de un dibujo de Rembrandt
A student at a table by candlelight (1642/65?)

TESTIMONIO DE LA MÍSTICA UNIVERSAL

Es un conocimiento supra-racional

· Hombre, si quieres expresar el ser de la eternidad, primero has de privarte del lenguaje (Silesius)

· Entréme donde no supe, / y quedéme no sabiendo, / toda sciencia trascendiendo (San Juan de la Cruz)

· Todo aparece como si fuera la primera vez, sin conceptos, sin determinación (Hölderlin, poeta alemán s. XVIII-XIX)

· Descubrimos que más allá de todas las concatenaciones discernibles, hay algo sutil, intangible e inexplicable.

Vía purgativa

· "Antes de ser capaces de escuchar esa Voz, hay que pasar por un largo y muy severo aprendizaje; y, cuando es la voz interior la que habla, es inconfundible" (Gandhi)

· "Piérdete en la Unidad y serás absorbido por ella"; "Destrúyete a ti mismo por el fuego para llegar antes que nadie hasta Él" "y te precipitarás (hacia ÉL) como la mariposa en medio de las llamas" "alcanzaron la inmortalidad después de aniquilamiento" (Fadir al-Din Attar, poeta persa s. XIII)

· "Dios mío, si te he adorado por miedo al infierno, quémame en su fuego. Si te adoro por deseo del paraíso, prohíbeme entrar en él. Pero si te he adorado solamente por ti, entonces no me impidas ver tu rostro" (Râbi'a al'Adawiyya)

Vía iluminativa

· Bendito seas Padre porque has ocultado estas cosas a los sabios y prudentes, y se las has revelado a los humildes.

· Tarde te amé, hermosura tan antigua y tan nueva, tarde te amé (san Agustín)

· Dios no es justo. Es amor sin límites (Isaac el Sirio, s. VII)

· Cada uno de nosotros es la forma a través de la cual Dios se revela (Ibn Arabi)

· Dios es un rompecabezas gigante, en el cual cada uno de nosotros somos piezas diminutas. Si lo ves como es, todas las piezas encajarán de golpe en su sitio (Tukaram)

Vía unitiva

El Padre y yo somos uno. (Jn 14,9; 10,30 y cogieron piedras para apedrearle)

· "Yo soy la realidad" "Tu espíritu se ha mezclado con mi espíritu; ahora yo soy Tú mismo. Entre Tú y yo / hay un soy yo que me atormenta / apártese de nosotros mi soy yo" (Al-Hallaj)

· Cuando se quita el barro, el agua queda limpia. Cuando se desvanece la irrealidad (el ego) se muestra el Ser eterno (Shankara)

La No-dualidad

· Teresa de Jesús, totalmente ortodoxa y realista, en la séptima morada de su Castillo interior experimentaba que el alma se unía a Dios: "Es como si un arroyico pequeño entra en la mar, ya no habrá remedio de apartarse; o como si en una habitación estuviesen dos ventanas por donde entrase gran luz: aunque entra dividida, se hace todo una luz".

La experiencia mística es un anticipo de la unión definitiva en la plenitud de Dios. Los que recibieron este anticipo han dado su testimonio para avivar nuestra esperanza.

Jorge Wagensberg (1948-2018)

Ha mort una altra persona referent per a mi. He cregut que puc fer-li el meu petit i particular homenatge fent aquest obituari. Sé que ho trobareu als diaris, als telenotícies, ràdios i altres medis. Però voldria escriure unes poques línies que em surten de dins.

Jorge Wagensberg
(Foto de Gianluca Battista)
Jorge Wagensberg, físic, artista, divulgador escriptor... sobre tot un pensador brillant. Un geni! Mort als 69 anys. Ahir vaig maleir l'atzar! Tots tenim alguns referents. Acostumen a ser pocs. Entre els meus: Carl Sagan, mort als 62 anys, Eli Goldratt, als 64, Jorge Wagensberg als 69! M'imagino si els tres haguessin viscut més o menys el temps d'esperança mitjana de vida. Cóm haurien enriquit els nostre pensament! i cóm ens haurien aportat llum per seguir endavant! No vaig conèixer en Sagan, si que vaig tenir la sort d'intercanviar alguna conversa amb Goldratt i Wagensberg. Per poc temps que fos, només puc dir que era com estar a un altre nivell mental, de consciència, de visió.

Jorge Wagensberg, un dels científics més brillants i importants del nostre temps, va escriure molt sobre la incertesa i la complexitat del món real. Wagensberg va ser autor d’una frase que per si sola esdevé una teoria sencera. Com el meu particular homenatge, em permeto exposar aquí la frase en qüestió, a la que anomeno “Principi de Wagensberg”:

“Complexitat més anticipació és igual a incertesa més acció.” 

Porto temps intentant adaptar aquest principi al món de la gestió de les organitzacions. Fa poc, vaig expressar el meu intent en la frase que encapçala el meu blog. Així com la incertesa de l’entorn es compensa amb l’acció, la complexitat de les organitzacions es gestiona amb la creativitat i el coneixement.

Wagensberg ja em va captivar fa molts anys amb el primer llibre seu que vaig llegir. El títol ja era un gran repte: Si la naturaleza es la respuesta, ¿Cuál era la pregunta? Si no sabeu res d'ell, us invito a que busqueu quelcom a internet. Si teniu la sort de poder llegir alguna cosa seva us asseguro que serà una perla pel vostre enriquiment personal.

Ara, senzillament, us invito a pensar en cóm aplicar-vos vosaltres mateixos, un aforisme del mateix Wagensberg sobre la incertesa:

“Pensar que no canviarem (d’identitat, manera de ser, estatus)
passi el que passi al nostre voltant,
perquè volem seguir sent com som,
no ens ajuda a gestionar gens bé la incertesa que ens envolta.” 

Et tindré sempre al cor i en el meu record!

Marius Calvet

Joan Carles Elvira (1956-2017)

El passat 20 de novembre ens va deixar, a l’edat de 61 anys, el P. Joan Carles Elvira (OSB), que fou col·laborador i membre del consell de redacció de Qüestions de Vida Cristiana fins poc temps després que li fos diagnosticada una malaltia neurològica degenerativa, ara fa quatre anys. Home polièdric i carismàtic, la seva vida intensa i alhora discreta i senzilla, d’acord amb el seu tarannà, ha estat tota ella l’itinerari d’una recerca espiritual honesta i molt seriosa. Assumí sempre amb coherència i fidelitat les exigències de les opcions que va anar prenent des de jove i que com va dir l’Abat Josep M. Soler en l’homilia de la missa exequial, anaren afermant en ell «la convicció que només Jesucrist el podria acompanyar al llarg de la vida pel camí cap a la plenitud i la felicitat que es troben en Déu».


Entrà al monestir de Montserrat l’any 1996, a l’edat de 40 anys, després de dedicar-se a l’ensenyament de la filosofia, de participar en la comunitat monàstica del Mas Blanc i d’un temps de vivència a Can Bordoi, durant el qual redactà bona part de la seva tesi doctoral sobre la filosofia de Karl-Otto Apel, que li va dirigir Adela Cortina. Especialitzat en l’àmbit de l’ètica, també va aprofundir i treballar a fons altres autors com Alasdair MacIntyre. Tampoc no li faltà temps per a col·laborar amb algunes entitats d’assistència social i d’ajuda a col·lectius desafavorits. En una ocasió, poc abans que li fos diagnosticada la malaltia, el vaig acompanyar al barri de la Barceloneta a visitar sor Genoveva Masip, amb qui havia treballat anteriorment amb malalts de SIDA.

Creia fermament que les grans intuïcions de la tradició monàstica, amb noves formes i nous estils sempre arrelats en la riquesa del monaquisme occidental, podien suscitar respostes i oferir una alternativa atractiva als qui cerquen Déu i desitgen, en les societats urbanes del nostre temps, viure i compartir el seguiment de Jesús des de la centralitat de la pregària i el testimoni d’una comunitat fraterna.

Ordenat prevere el 2006, esdevingué Prefecte d’Estudis, Sotsprior, Prior i Mestre novicis. També fou President de la Societat d’Estudis Monàstics, col·laborador de l’Institut Monàstic de Sant Anselm a Roma, impulsor dels tallers monàstics de Montserrat i treballà en diversos projectes a nivell de la Congregació benedictina de Subiaco i Montecassino. Els darrers anys va ser professor a la Facultat de Filosofia de Catalunya.

Compaginà sempre la seva sòlida formació filosòfica amb el coneixement d’autors espirituals i pensadors cristians que exerciren en ell una forta influència: Thomas Merton i Marcel Légaut d’una manera especial, però també Dietrich Bonhoeffer o René Voillaume, entre d’altres.

La seva timidesa i un caràcter aparentment reservat eren el reflex d’una vida interior activa i sempre en procés. Estimava molt l’amistat, des d’on sovint desplegava la seva capacitat per a l’acolliment, l’acompanyament i un diàleg serè i sincer, sempre de tu a tu. En els seus consells hi eren presents totes les dimensions de la persona, especialment l’antropològica i la psicològica. Entenia que en un context de secularització, tot itinerari personal implica treballar a fons el que Javier Garrido anomena els previs a la fe.

Amb el temps, la malaltia li va anar provocant una disminució progressiva de la memòria, una paralització creixent del cos i de les capacitats intel·lectuals, i una desconnexió de les relacions personals. Però tothom qui l’anava a veure a la infermeria de Montserrat, hi ha descobert fins el darrer moment l’home bo, el monjo, l’amic.

Miquel Calsina

La isla de los monjes

Peio Sánchez

Aquellos hombres, situados entre el cielo y la tierra, querían profundizar en su encuentro con Dios desde lo original de sus orígenes.

Estupendo documental que aborda en perspectiva testimonial el dinamismo de una iglesia en salida. Títulado originalmente El regreso de los monjes a Schiermonnikoog, fue realizado para la televisión holandesa por Anne Christine Girardot, una cineasta inspirada por su fe. La idea de la película surgió de un anuncio en Diepenveen. Los monjes del monasterio de Sión en los Países Bajos vendían su monasterio. El gran edificio que en otros tiempos había tenido 150 monjes ahora estaba ocupado por una comunidad de 8 trapenses que en la observancia estricta hacen un voto de estabilidad en permanencia hasta la muerte.


Dentro del gran cambio del proceso de secularización los edificios religiosos se vacían o pasan a otros usos culturales e incluso recreativos. Anne Christine se interesó por las circunstancias de estos monjes que vendían el edificio incapaces de mantener su estructura, y así fue como está mujer se metió en la clausura monástica para filmar el nuevo peregrinaje de la comunidad. Lo cierto es que la venta surgió de una resistencia: no bastaba con dejan que el último apagara la luz. Antes que una operación inmobiliaria era un pequeño éxodo de la abadía menguante.

Aquellos hombres, situados entre el cielo y la tierra, querían profundizar en su encuentro con Dios desde lo original de sus orígenes y para ello se propusieron volver a la isla de los monjes grises. Schiermonnikoog es la isla más pequeña de las que pertenecen a Países Bajos, con una longitud de 16 km y una anchura de 4 km, que recibe su nombre de la comunidad de monjes cistercienses que fue propietaria del enclave. Esta iglesia en salida supuso para los monjes el desacomodo de su viejo monasterio y el volver a la vida ordinaria para preparar la construcción del nuevo pequeño monasterio, y lo que es más sugerente su llamada a hacerse significativos en una sociedad cambiante.
Este proceso viene acompañado por la cámara donde los monjes se confiesan en sus profundas motivaciones. ¿Qué sentido tiene ser monjes en el siglo XXI? ¿Qué haces en un monasterio? La nueva etapa de su vida supone un cambio importante en sus vidas, volver al ruido desde el silencio, comprar en el supermercado en vez de vivir de la tierra, subir a un autobús en vez del caminar pausado. Pero esta trashumancia es todo un recorrido espiritual donde volver a las raíces supone una provocación para las nuevas generaciones. Volver al solo Dios basta para servir y reconciliar el mundo.

La directora, formada en Bogotá (Colombia) y en Dallas (USA), tiene un largo recorrido produciendo programas de televisión y entrevistas, y además de estar cada y tener cuatro hijos, vive su fe acompañando desde el compromiso voluntario en una casa para enfermos terminales. Su deseo es sacar a la luz esta historia de coraje espiritual, de desafío comunitario y de propuesta alternativa en un mundo que se ha ido vaciando de fe. La vida de estos monjes fundadores y la intención de la directora se reúnen en un testimonio fascinante de una iglesia en salida.

Publicado en Religión Digital.