Spiritual Sharing

Alberto, single y uno de nuestros colaboradores y directivo cristiano del movimiento LGBT en España, me mandó su diario espiritual del mes de Julio. Por su interés y con su permiso lo reproducimos en Monvir de forma abreviada. 

Spiritual Sharing 

Mon 2017/07/03

“Ya no sois extranjeros ni forasteros, sino que sois ciudadanos de los santos y miembros de la familia de Dios. Estáis edificados sobre el cimiento de los apóstoles y profetas, y el mismo Cristo Jesús es la piedra angular. Por él todo el edificio queda ensamblado, y se va levantando hasta formar un templo consagrado al Señor. Por él también vosotros os vais integrando en la construcción, para ser morada de Dios, por el Espíritu” (Efesios 2, 19-22).

Thu 2017/07/06

Me encuentro más encajado en mi trabajo, con la sensación de que, si encontrara una alternativa mejor, sería una decisión ordenada entre dos cosas buenas. Contemplo el esfuerzo y el trabajo inmenso de este curso. Me siento mucho más cerca de un compañero de trabajo en particular y de otros en general. Este año han sido pocos los momentos en los que me he sentido abatido sin un motivo aparente. GRACIAS por todo lo trabajado y todo lo conseguido. GRACIAS, mi Señor, porque estás siempre con nosotros.

Thu 2017/07/13

Principio y Fundamento

El fundamento de mi vida es encontrar momentos, al menos cada semana, donde estar a gusto conmigo mismo, parar momentáneamente y mirar lo que me pasa, lo que hice o me hicieron, tomarme el pulso y poner nombre a cómo estoy, cómo me siento e intentar responder por qué.

El fundamento de mi vida es no tirar la toalla y seguir apostando por mejorar la relación con gente por la que no siento confianza. Cultivar ser yo mismo, mostrarme como soy y sentirme con ánimo y fortaleza para ser libre de discrepar abiertamente a pesar de mis miedos.

Deseo encontrar tiempo para estar y escuchar a mis padres y descubrir las muchas cosas que me quieren decir.

Deseo saber reconocer y agradecer el trabajo de otros, aceptando que no puedo llegar a todas las personas y situaciones a las que me gustaría.

Tengo más miedo que vergüenza para iniciar y mantener una relación de pareja. En algunos aspectos me reconozco un adolescente afectivo y que tengo miedo a crear expectativas que no pueda cumplir sin darme espacio a conocer o explorar.

El fundamento de mi vida es saberme de mi Señor por encima de todo, a pesar de no acertar a discernir qué quiere de mí.

Fri 2017/07/14

Dios llama a quien quiere, cuando quiere y como quiere. No basta mi deseo de ser llamado, porque es Dios quien toma la iniciativa después de todo. Haciéndome consciente de que nuestro ser no se violenta dramáticamente ni tenemos que cambiar radicalmente para atender la llamada de Dios, porque surge de lo que somos, no de quien nos gustaría ser. Tomando conciencia de que mi Señor ya me está llamando para muchas cosas y que quizá pueda estar yo empeñándome en ser llamado a otras. Concédeme paciencia para no hacer mudanza y cultivar los llamamientos vigentes, aunque no sean los que quizá yo vea con más claridad. Porque si Dios me llama, me lo hará saber. Entretanto, me conformaré con trabajar otras alternativas, pidiendo a Dios claridad e ilusión. Le pido no ser sordo a su llamamiento, sino presto y diligente para cumplir su voluntad.

Mon 2017/07/17

A TIEMPO

Voy con las riendas tensas y refrenando el vuelo. 

Porque no es lo que importa llegar solo ni pronto,

sino llegar con todos y a tiempo. 

León Felipe
(1884-1968)

Tue 2017/07/18

Visitando a una amiga mía y a sus tres niñas. Hacía meses que nos las veía. A las niñas las noté más mayores, muy guapas. Me hicieron un buen recibimiento. Me quedé hasta que se acostaron. Contemplé la disciplina férrea de su madre para acostumbrar a las niñas a tener orden, hacer las cosas elementales, tratarse con respeto, pedir perdón, cuidar de las cosas. Por otro lado, mirando la ternura con que trata a sus hijas al acostarse, la igualdad para que ninguna se sienta menos atendida que otra. Difícil tarea para una madre sola. Haciéndome presente sin más. Sin apenas ocasión de hablar mucho de cómo estamos o cómo nos sentimos. Siento que mi presencia en este momento es lo mejor y casi lo único que puedo ofrecer.

La Caridad
en una vidriera de la Catedral de Oxford,
diseñada por Sir Edward C. Burne-Jones y
 realizada en el taller de Morris&Co (1870)

Wed 2017/07/19

Señor, mi Señor queridísimo. Tras trece años vuelvo a caer en la cuenta de que mis caminos no son tus caminos, mis pensamientos no son tus pensamientos. Que al igual que los cielos se alzan sobre la tierra, así tus caminos son más altos que los míos (Isaías 55, 6-11). Busco tu llamada en lo que en mi mejor voluntad creo que me llamas. Pero me equivoco, tus caminos sueñan conmigo de otra manera, siguiendo como hasta ahora, sin adelantarme, sin forzar el paso, suavemente ignorante, caminando sin saber bien a dónde me llevas. Por eso, pongo mi corazón en ti para seguirte sin hacer mudanza, buscando otras alternativas para que crezcan y puedan ser aún mejores que las de ahora, confiando en que tu Palabra permeada desde mi ser, mi yo más profundo, no vuelva a ti vacía, sino que hará tu voluntad y cumplirá tu encargo.

Fri 2017/07/21

Mirando un día cualquiera para descubrir que no es cualquier día. El médico de cabecera me mandó una ecografía. Tuve que pasar el día sin comer. Quedé con mi padre porque quiso acompañarme. ¡Qué gran suerte! Lo normal es que me hubiera ido yo solo. Había quedado después para tener una charla con un amigo, pero por una vez dejé un hueco de tiempo para no tener que salir corriendo al terminar la ecografía. Al terminar la ecografía aproveché ese tiempo para comer algo, disfrutar de la presencia de mi padre media hora en una terraza hasta coger juntos el autobús. Hoy agradezco mirar este día cualquiera, para descubrir y agradecer que no fue cualquier día.

Sun 2017/07/23

El Espíritu viene en ayuda de nuestra debilidad, porque nosotros no sabemos pedir lo que nos conviene, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos inefables. Y el que escudriña los corazones sabe cuál es el deseo del Espíritu (Romanos 8, 26-27).

Mon 2017/07/23

Tú, poderoso soberano, juzgas con moderación y nos gobiernas con gran indulgencia, porque puedes hacer cuanto quieres. Obrando así, enseñaste a tu pueblo que el justo debe ser humano, y diste a tus hijos la dulce esperanza de que, en el pecado, das lugar al arrepentimiento (Sabiduría 12, 13; 16, 19). 

Tue 2017/07/25

Ejercitándome en acoger temporalmente a alguien que lo necesita en mi casa. Perdiendo algún día el sueño, venciendo dudas, intentando no mezclar cosas, poniendo límites, finalmente le acogí. Experimentando nuevamente la convivencia. Señor mío, espero tener la experiencia de que acciones así nos enriquecen, nos hacen más humanos, nos hacen valorar más lo que tenemos. Me pone en contacto con mis limitaciones y me hace verme más como soy, no precisamente tan bueno como me pensaba.

Wed 2017/07/25

Sobre la confianza. Contemplando el amplio espectro que se abre ante uno bajo ese supuesto. Cuando hay confianza desaparece el miedo, se superan las diferencias, se actúa con naturalidad. Es el terreno sembrado para crecer en sinceridad y cariño. Sin embargo, cuando se pierde la confianza, todo se estrecha, se pone en cuestión. Aparecen fantasmas que me persiguen. Enséñame, Señor mío, a confiar en ti y en los demás, a veces conocidos y otras quizá no tanto.

Thu 2017/07/27 

Cayendo en la cuenta que en medio de la vulnerabilidad, el estar expuesto, más cerca que nunca de mis limitaciones y defectos, mis miedos y falta de confianza, mis pasiones y deseos, me siento intensamente eligiendo ser yo mismo, más humano, a valorar más y mejor lo que tengo y a dejar que cada cual siga su camino con su propia inspiración, sin ánimo de interferir.

Fri 2017/07/28

A vosotros se os ha concedido conocer los secretos del Reino de los Cielos y a ellos no. Porque al que tiene se le dará y tendrá de sobra, y al que no tiene, se le quitará hasta lo que tiene. Por eso les hablo en parábolas, porque miren sin ver y escuchan sin oír ni entender [...] Así se cumplirá en ellos la profecía de Isaías: «Oiréis con los oídos sin entender; miraréis con los ojos sin ver; porque está embotado el corazón de este pueblo, son duros de oído, han cerrado los ojos; para no ver con los ojos, ni oír con los oídos, ni entender con el corazón, ni convertirse para que yo los cure».

Dichosos vuestros ojos porque ven y vuestros oídos porque oyen. Os aseguro que muchos profetas y justos desearon ver lo que veis vosotros y no lo vieron, y oír lo que oís y no lo oyeron (Mateo 13, 10-17).

Aprendiendo a aceptar y querer a la gente, contemplando y compartiendo sombras. Ganando confianza, exponiéndose a dejar en manos de otros lo nuestro sin pensar que nos van a hacer daño. 

Mon 2017/07/31 

¡Feliz día de San Ignacio! Felicidades a Iñakis, Íñigos, Nachos e Ignacios. Entre Azpeitia y Azkoitia, Santuario de Loyola, damos gracias por el paso de este buen hombre por el mundo, por su conexión y cariño a Su Divina Majestad, porque aprendió a ejercitarse espiritualmente, a acompañar a otros y a discernir entre el buen y mal espíritu, dejándose acompañar y educando su voluntad tanto cuanto más le acercaba a Su Divina Bondad. Gracias por enseñarnos que en tiempos de desolación es mejor no hacer mudanza y a hacer una memoria agradecida de nuestra historia para en todo reconociéndote aprendamos a buscarte en todas las cosas para en todo amarte y servirte..

La teología de la lentitud

Salvador Guasch

Voy con las riendas tensas y refrenando el vuelo.
Porque no es lo que importa llegar solo ni pronto,
sino llegar con todos y a tiempo.

León Felipe
(1884-1968)

Cuando en Junio de 1967 visité la Heriot-Watt University en Edimburgo poco podía pensar que en aquel mismo año había nacido en Escocia y en la misma ciudad Carl Honoré que había de ser y conocer como una de las figuras más importantes del “slow movement” que lucha “contra el acelerado ritmo de vida actual”. El mundo se mueve con más rapidez que nunca. Nos esforzamos por hacer las cosas más deprisa para ser más eficientes, pero pagamos un precio muy alto por someternos a un ritmo de vida vertiginoso y descontrolado y lo pagamos con la ausencia del sabor y del placer de la contemplación. Tal vez, dice, necesitamos recuperar ese arte tan humano que es la lentitud. Gandhi también nos dice que en la vida hay algo más importante que incrementar su velocidad. Desde 2005 tenemos ya traducido por RBA el libro sobre Elogio de la Lentitud que en su versión original mereció el título de In Praise of Slow.

Los teólogos también tienen algo que decir. Fragmenta Editorial ha publicado recientemente un libro de José Tolentino sobre la Teología de la Lentitud. Su primer capítulo nos abre al arte de la lentitud pero sin llegar a la teología de la misma: “Pasamos a vivir en un espacio abierto, sin paredes, sin márgenes, sin días diferentes, sin rituales transformadores”.  Tal vez, dice, necesitamos recuperar el arte de la lentitud, “no queremos perder el tiempo; queremos alcanzar las metas lo más rápidamente posible; los procesos nos desgastan, las preguntas nos retrasan, los sentimientos son un puro despilfarro; nos dicen que lo que más importa son los resultados. El ritmo de las actividades se ha tornado despiadadamente inhumano”. En la rapidez se nos escapan los detalles que podrían enriquecer nuestras acciones y pasiones. No nos damos cuenta tampoco de los valores intangibles y pasamos de largo sin contemplar de cerca o de lejos la profundidad de las cosas y de su interacción entre ellas.

El Water of Leith a su paso por Edimburgo.

Qué puede pensar la teología de todo esto. Qué diría la lógica del proyecto divino a este desenfreno de la excesiva velocidad y competitividad con tantos escapes de felicidad que nos alejan de la consciencia de los pequeños tránsitos de sentido, las variaciones de sabor y sus minucias fascinantes para poder palpar lo íntimo y diverso de la vida misma. Aunque el programador no tiene prisa, nosotros, a través de nuevos métodos y a toda prisa, quitamos el trabajo a los demás robotizando sus rutinas. Muchos ni siquiera tienen la necesidad de dejar de tener prisa, porque no tienen nada que hacer, y al mismo tiempo no tenemos prisa para que tengan la oportunidad de disfrutar de la lentitud a través de un trabajo estable. Les sobra tiempo y no saben qué hacer con él.

La vida nos permite robotizar lo repetitivo, aumentar la productividad, pero no nos preocupa encontrar alternativas a los parados que no necesitan más lentitud sino dinamismo y creatividad. La evolución del cosmos físico y humano es un proceso lento de millones de años, bajo la mirada creativa del Creador del Universo que no nos da las cosas hechas. Asegura las estructuras y el soporte y en ello no hay que forzar nada sino insistir que, con medida,  apoyemos su crecimiento sin excesiva rapidez pero sin excesiva lentitud. El proyecto no quiere que algunos trabajen demasiado rápido para aumentar excesivamente la productividad, y otros trabajen muy poco aumentando en exceso su fatal disponibilidad.

Desearíamos que el proyecto divino fuera más rápido, pero su promotor quiere que a través de la inteligencia, la libertad y la paciencia encontremos y lleguemos donde quiere que lleguemos, a un espacio lleno de posibilidades, para contemplar y gozar de un nuevo cielo y una nueva tierra, sin dejar de disfrutar de una lentitud rica que nos llenará de sentido. En ese reino no cabrán las prisas, sino la satisfacción de tantos deseos acumulados y jamás conseguidos.

El monasterio interior: construyendo la cabaña

Salvador Guasch

Como dice Blanca Gari en la introducción, en tradiciones y épocas muy distintas hombres y mujeres han buscado lugares para encontrarse a sí mismos. En algunas de estas tradiciones a esos lugares de indagación y trabajo interior se les ha dado el nombre de monasterio. La “cura sui” monástica desde la edad media hasta hoy ha construido lugares donde realizarse, pero la búsqueda interior avanza a través de prácticas de soledad, de unión y de indagación para construir un lugar interior, una cabaña en el interior. Estamos pensando en el monasterio interior para comprender el dialogo de lo intangible con lo tangible y descubrir cómo, mediante la materialización en acciones constructivas, lo intangible puede convertirse en un lugar, un foco, en definitiva, en una cabaña espiritual.


Como afirma Victoria Cirlot, autora con otros colaboradores del libro editado por Fragmenta Editorial bajo el nombre común de El monasterio interior es una edición interesante para los interesados en la vida interior que quieran construir su cabaña como magnifica aproximación a la realidad interior. Victoria es catedrática en la Universidad Pompeu Fabra y está especializada en el estudio de la cultura caballeresca y la mística en la edad media y en estudios comparados de la edad Media con el siglo XX. Acompaña textos interesantes de Caroline Bruzelius, Blanca Gari, Marco Rainini y Maria Tausiet. Me han parecido especialmente interesantes las ultimas aproximaciones a la realidad interior que hace Victoria Cirlot:

1. La cabaña de Heidegger (117): El espacio de la interioridad, reclama delimitación, contorno, forma, materiales (…) La cabaña es el refugio necesario para realizar aquello a lo que uno está llamado. No puede haber dudas acerca de la íntima relación entre la cabaña y el pensamiento. Un requisito indispensable para el habitante de la cabaña es la soledad y en este punto Heidegger hace una distinción fundamental: “los hombres de la ciudad se maravillan a menudo de ese quedarse solos entre los campesinos y las montañas, pero no es ningún mero quedarse solos, pero sí la soledad. En las grandes ciudades el hombre puede quedarse solo. En verdad uno puede quedarse solo, pero allí nunca puede estar a solas, pues la autentica soledad tiene la fuerza primigenia que no nos aísla, sino que arroja la existencia humana total en la extensa vecindad de las cosas”

2. Ensoñaciones: Gaston Bachelard (120): En nuestro interior dormita la imagen de la casa deseada donde construimos mentalmente un nido, un espacio en el que sentimos la ilusión de encontrarnos en un lugar propio al que podemos retirarnos siempre que lo necesitemos. Es la imagen de un espacio feliz, un espacio defendido contra las fuerzas adversas, un espacio amado. La cabaña es la soledad centrada. Podemos estar solos ante Dios. La cabaña es el anticipo del monasterio, el control de la soledad concentrada, una gloria de pobreza y de riqueza. Justamente a Bachelard se le debe que la “intimidad es redonda” así como su fenomenología de lo redondo, una redondez invisible.

3. La fuerza configuradora de Corbin (123): “Todo no es sino ceniza y polvo, salvo el templo en nuestro interior. Está en nosotros, con nosotros” Al final de su libro, Henry Corbin establece la relación etimológica entre Templo y Contemplación. El templo es un lugar de visión, el órgano de la contemplación. “La destrucción del templo es la catástrofe del origen, Su reconstrucción no puede ser sino una reconstrucción cósmica.” Podemos pensar como Eckhart que considera el alma como templo, vaciada a la espera de Dios.

4. El Castillo Interior de Michel de Certeau (128): Michel de Certeau nos habla del “país interior” de esa “extraña región” ese lugar intangible y silencioso. El espacio interior alcanzó con la mística en los siglos XVI y XVII su máxima sofisticación.

5. La intimidad de lo redondo de Peter Sloterdijk (131): Bachelard y Heidegger confluyen en el proyecto Esferas de Peter Sloterdijk destinado a dar cuenta de un espacio del que nada sabe la física. Una esfera es la redondez con espesor interior La fenomenología de lo redondo encuentra en la obra de Sloterdijk su pleno desarrollo. La esfera intangible reúne no al individuo sino a dos. Desde el principio Dios y el hombre forman una “unión diádica que solo tiene consistencia como bipolaridad desplegada” “solo en estructuras de inmunidad generadoras de espacio interior pueden los seres humanos proseguir sus procesos generacionales e impulsar sus individuaciones” En su vocabulario, la esfera es inmunológica, pues se origina como una actividad del espíritu que protege al mismo tiempo que busca protección.

Fotograma de la película Melancholia.
6. La tienda mágica de Lars Von Trier (135): En el film Melancholia la construcción de la cabaña alcanza gran intensidad significativa. El film comienza y acaba con escenas apocalípticas del fin del mundo. Sus protagonistas son dos hermanas esencialmente opuestas, Claire y Justine. Claire posee los rasgos del planeta Melancholia que amenaza con chocar con la Tierra destruyéndola. Justine es una mujer terrenal que se ocupa de su familia y vive con su marido y su hijo en una magnifica mansión. En el film emerge su incapacidad para afrontar algo importante como es el fin del mundo. Aparece su impotencia angustiada frente a la serena sabiduría de Claire. Claire se marcha al bosque con el hijo de su hermana y allí empiezan a cortar y recoger ramas para hacer la cabaña. Es interesante la contraposición entre la “tienda mágica” de la que habla la película, formada por cuatro troncos y al mismo tiempo la sensación de seguridad que ofrece. También es interesante el contraste entre la opulencia de la gran mansión que de nada sirve y la extrema pobreza de la tienda mágica como espacio protector. Justine con llanto continuado expresa su emoción frente la contención de Claire y la paz y confianza que se desprende del rostro del niño. No nos sitúa en la inquietud y ello es sencillamente porque se ha realizado la acción correcta y justa. Claire está contenta porque no solo ha creado el espacio protector, sino que en aquel espacio creado tiene lugar la unión de esos tres seres. El amor se ha hecho presente en una cabaña que parece haberse convertido en un templo.

Lars von Trier nos ha hablado de la absoluta necesidad de crear un espacio interior que protege y a la vez exige cuidado y protección. “El ser que habita dentro ha convertido la cabaña en una forma espiritual que contiene y a la vez es contenida, suprimiendo así la diferencia entre sujeto y objeto y haciendo posible la contemplación.”

Salvador Pániker (1927-2017)

Agustín Pániker

Dos días antes de su fallecimiento, llegaron a casa de Salvador Pániker los ejemplares de su obra casi póstuma: Adiós a casi todo. Y, así, pudo completar el círculo que lo mantuvo en pie el último año de su vida. En sus meses postrimeros no hizo otra cosa que leer, escribir y corregir. En repetidas ocasiones había dicho que su escritura era una forma de auto-terapia.

Ante todo, Pániker fue un hombre alérgico a la superficialidad, lo mediocre y lo banal. Léase su obra periodística y de ensayo, rememoren sus modales, las casas que hizo construir y habitó, escuchen su canon musical, sus ideas políticas y apolíticas. Sin duda, su inclinación por lo profundo, lo complejo o lo bello entronca con una personalidad hipersensible, una innata vocación filosófica y su consabida genealogía híbrida.

Su espontaneidad literaria y su filosofía de vida brotan de la sensación de maravilla (la thaumázein de los griegos) cuando nota que se ecualiza –ya de niño– con las suites de J.S. Bach o el Chopin que interpretaba su madre (por cierto que sus escritos sobre música constituyen algunos de los más exquisitos fragmentos literarios que nos ha regalado), al reflexionar sobre la paradoja del Ser o el no-Ser, o a propósito de su dios-cómplice (una disminución intimista del defenestrado Dios-Padre). Tiene asimismo que ver con la fascinación por aquellos ojos verdes (de quien sería su esposa, Nuria), la tierna complicidad con sus hijas y la recurrente preocupación por sus carencias de salud. La filosofía panikeriana de la complejidad, la hibridez, el pluralismo y la retroprogresión tiene que ver con todo eso. Y más.

La realidad es multidimensional, sostenía Pániker. Las cosas no pueden reducirse a causas últimas (religiosas, físicas, metafísicas, económicas, psicológicas…). De ahí su radical pluralismo. Un enfoque que reconfigura permanentemente su ángulo de visión de suerte que le permite canalizar su vena escéptica y a la vez mística; en otras palabras, plasmar su apabullante lucidez y sensatez intelectual. De donde su “agnosticismo místico”, como él gustaba designar; que trasluce al desertar –tras su crisis existencial de principios de los años sesenta–, de las iglesias establecidas y las ideologías en boga. Salvador lo contó en muchas ocasiones: “Mientras mis colegas descubrían la lucha de clases, yo descubría que era medio indio”.

A medida que transcurren los años, se aleja de formulaciones absolutas y de las grandes mayúsculas de las que aborrecía: Dios, el Estado, la Nación, el Logos, el Progreso, la Perfección, etcétera. Ya no hay grandes síntesis y narrativas. La auto-terapia literario-intelectual ha funcionado. Su estilo se torna más poético, gana en ironía y finura intelectual, perfecciona su prosa entrecortada y directa. Filosóficamente, combina pragmatismo y no-dualismo. Y derrocha sentido del humor. Por todo ello, la intelectualidad hispana siempre lo miró con cierta desconfianza.

Al fin y al cabo, la miopía imperante ha visto con incomprensión a aquellos que, como Salvador, hurgaron en la ciencia o en las tradiciones contemplativas de eso que llamamos “Oriente”. Para él, sin embargo, es precisamente en el abordaje advaita (no-dualista) donde se insinúa el origen; es decir, la forma de ver y estar en el mundo previas a la “fisura” (la ruptura con la no-dualidad originaria). De donde su interés por la antigua espiritualidad hindú y su cercanía al pensamiento pre-socrático. Como otros intelectuales de su generación, Pániker buscaba en el encuentro entre Oriente y Occidente una cierta reconciliación entre la corriente racional-científica de la Ilustración y la vena poético-espiritual del Romanticismo. Este diálogo alimenta su filosofía, en especial su innovador concepto de retroprogresión, con el que puede superar reduccionismos y binarismos y aunar ese “plus” de trascendencia.

Este mismo motor permeó su faceta empresarial, al crear Editorial Kairós en 1965, que marcaría una línea pionera en el mundo de habla hispana. O su acción y posicionamiento políticos. Salvador escribió mucho acerca de la cosa pública y el estamento político. Pero siempre renegó del rancio franquismo, de la militancia de izquierda y de -ismos más recientes.

A tientas, con las contradicciones inherentes a su pasmosa complejidad, condicionado por sus déficits neurovegetativos, su no disimulada vanidad, su innata sed de trascendencia, Salvador trató de llevar su filosofía al día a día. Improvisando. Con los años, el entrecejo fue relajándose, estuvo de vuelta de muchas convenciones, incluso cuando daba rienda suelta a su instinto seductor (otra manera de proseguir con su relato). Con todo, nunca abandonó uno de los compromisos sociales a los que se afanó de forma más concienzuda: la acción en favor de una muerte digna y la eutanasia.

Nuestra deuda intelectual con Pániker es inmensa. Por momentos, yo mismo no discierno si lo que pienso lo pienso yo o –espejeando a la mariposa del sueño del maestro Zhuang– es Salvador que lo piensa a través de mí.

Agustín Pániker junto a su padre Salvador.