La vida cósmica

Pierre Teilhard de Chardin. Escritos en tiempos de guerra (1916-l917)


Ahora tenemos la oportunidad de rescatar sentimientos y emociones que un hombre como Teilhard vivió en aquellos tiempos y ahora los revivimos en la última edición que nos ha preparado la Editorial Trotta y que nos ofrece en dos volúmenes editados en 2017: La vida cósmica y La Gran Mónada.

El jesuita, científico, paleontólogo y místico Pierre Teilhard de Chardin (1881-1955) fue uno de los testigos presenciales de los acontecimientos bélicos. En la línea del “frente” y en contacto con el dolor se despertó su genio teihlardiano como evolución de su pensamiento religioso, místico, filosófico y científico. El alma mística de Teilhard se abrió a altas consideraciones sobre el sentido profundo e interactivo de la vida. Durante los periodos de reposo, llenó, con su letra a la vez menuda, rápida, enérgica y distinguida, cuadernos enteros en los que confiere una formulación rica y compleja de su pensamiento. Estos escritos del tiempo de la guerra contribuyen hoy, un siglo después de su redacción, a que se conozcan mejor las raíces de su pensar.

La redacción de La vida cósmica se terminó el 24 de abril de 1916. Fue como su “testamento intelectual” ya que contiene ”en germen, todo el desarrollo posterior de su pensamiento”. En sus escritos posteriores es donde hay que buscar la forma definitiva de su pensamiento.

“Escribo estas líneas por exuberancia de vida y por apremio de vivir, para expresar una visión apasionada de la Tierra. Amo el Universo, sus energías, sus secretos, sus esperanzas, y porque, al mismo tiempo estoy consagrado a Dios.  No está permitido al hombre poseído de la verdad y de la realidad dejarse llevar indefinidamente con incoherencia por cualquier viento que sople y amplifique su alma. Tarde o temprano sobreviene el momento en que por fin tenemos que introducir la unidad y la organización en el fondo de nosotros mismos –comprobar, escoger, jerarquizar nuestros amores y nuestros cultos, destrozar nuestros ídolos y no dejar más que un único altar en el santuario.”

A partir de la Santa Evolución estaba muy interesado en la reconciliación de Dios y el Mundo.
                               
             
El cuerpo de Cristo

Et Verbum caro factum est. Eso fue la Encarnación. De ese primer y fundamental contacto de Dios con nuestra raza, en virtud precisamente de la penetración de lo Divino en nuestra naturaleza ha nacido una Vida nueva, agrandamiento inesperado y prolongación de nuestras capacidades naturales. Es también la única savia que asciende hasta las ramas a partir del mismo tronco, la Sangre que corre por las venas bajo el impulso de un único Corazón, el influjo nervioso que atraviesa los miembros bajo la disposición de la misma Cabeza; y la Cabeza radiante, el Corazón poderoso y el Tronco fecundo, son inevitablemente Cristo. En virtud de la Gracia nos identificamos con una misma Realidad superior que es Jesus.”

“Oh, sí, Jesús, Yo lo creo y quiero proclamarlo sobre los tejados y las plazas públicas, no sólo sois el Dueño exterior de las cosas y el esplendor incomunicable del Universo: más que todo esto, sois la influencia dominante que nos penetra, nos posee, nos atrae, por la médula de nuestros deseos más imperiosos y más profundos; sois el Ser cósmico que nos envuelve y nos consume en la perfección de su Unidad. ¡Así y por eso yo os amo por encima de todo! Tenía yo sed, Señor, de ser, ante todo, yo mismo, al salir de mi mismo y habéis sido Vos quien fiel a vuestra promesa me habéis refrigerado con el Agua viva de vuestra Esencia preciosa.” “Que para tener parte con vos, no me sea absolutamente necesario rechazar ese mundo radiante en cuyo éxtasis me he despertado…”

Son recomendables otros temas que aparecen en el texto inicial: El escándalo del Reino de Dios, el Cristo Cósmico, la Santa Evolución y muchos otros de relevante interés por su gran trabajo de síntesis. Gracias a Editorial Trotta por los dos volúmenes que nos introducen en la génesis de un pensamiento tan brillante, vertebrador y motivante como el de Pierre. Más adelante presentaremos en este blog los Cinco Círculos del medio místico diseñados por Teilhard: El círculo de la presencia, el círculo de la consistencia, el círculo de la energía, el círculo del Espíritu y por fin el círculo de la persona.

Salvador Guasch

El “Big Data” y el Dataísmo

Javier Pons

Últimamente nos están bombardeando con una serie de datos que conducen “inexorablemente” a pensar en un “hombre tecnológico” que acabará siendo parecido a un dios; eso sí, con atributos bien distintos a los que han sido concebidos hasta hoy por el hombre realmente existente. La persona está pasando a ser controlada por algoritmos que saben todo de él y que pronto determinarán todo sobre su vida. Se acabó el ámbito de lo privado, de lo personal, de la intimidad de cualquier tipo.

Así como parece que todo se consulta en Google o en Wikipedia, en Facebook o en Amazon, pronto ese “todo” se extenderá a esferas que no podemos ni imaginar: no solo hablamos de cuestiones de salud, sino de amores, pensamientos, parejas o incluso de decisiones vitales ante cualquier duda, problema o incomodidad que se presente en nuestra vida.

Ilustración de Steve Cutts

El uso de los móviles ha llegado a copar de tal forma las horas de nuestro día, que pronto parecerá ya un apéndice del cuerpo sin el cual somos incapaces de vivir, distraernos o sacarnos de cualquier duda o reto en el que la vida nos coloque. Pero cada clic que vamos dejando por ahí va dejando huellas claras de nuestras preferencias, de nuestros pensamientos, de nuestras elecciones. Y los que manejan los hilos de esas inmensas corporaciones juegan como quieren con esos millones de datos cruzados entre sí. Diríase que ellos saben más de nosotros que nosotros mismos. Y eso… irá avanzando. No ha hecho más que empezar. Estamos en los albores de ese hombre tecnológico, de ese “hombre-dios”.

Es posible que todo lo que se nos va inoculando en ese sentido nos suma en la depresión y el desconcierto, en la desorientación, en el miedo ante un futuro próximo tan incierto y controlado. ¿Qué queda de la persona, de su libre albedrío, de sus sentimientos, de sus emociones, de sus vivencias, de sus anhelos…? ¿No nos van preparando para que veamos “que no hay nada que hacer” y que “ese es el futuro inexorable que nos espera”?


SIN EMBARGO…

Tenemos la convicción interna de que eso es solo parte del panorama, es solo una posibilidad entre muchas, es solo el escenario que contemplan quienes creen que el pensamiento humano lo es todo, que la tecnología es el único camino a emprender, lo más excelente de la raza humana, lo último que nos queda.

Y, humildemente, discrepamos. Todas nuestras células gritan al unísono que existen muchos otros caminos; pero sobre todo que, por confiar, con tanto fideísmo en el pensamiento, estamos donde estamos: una Tierra maltrecha, un ser humano reducido y empequeñecido y una Naturaleza expoliada y maltratada en sus entrañas. Y debemos recordar con Shakespeare aquello de:

“Hay más cosas en el Cielo
  y sobre la Tierra, Horacio,
de las que tu Filosofía puede soñar”.

En ese reduccionismo y en ese pensamiento único en el que nos han educado y con el que nos siguen bombardeando, nos pretenden hacer creer que todo sale del pensamiento, de la técnica, del beneficio económico y de lo que llaman progreso y desarrollo. Pero no olvidemos que si muchos intelectuales nos hablan de la aparición de una nueva raza de Homo Deus u Homo tecnologicus, otro tipo de personas (sinceramente, se nos antoja, más profunda, ejemplar y humana) también hablan de que está emergiendo una nueva etapa, o raza humana, de personas conscientes de que no son ovejas, de que no son rebaño, de que son más bien seres espirituales conectados a una fuente global y a una conciencia Universal.

Seres como Madame Ghis, Krishnamurti, Humberto Maturana, Francisco Varela, Sergi Torras, Josep Pàmies, Ervin László, Xavi Galindo, Teresa Forcades o Heleno Saña nos hablan desde otra perspectiva y desde otra amplitud. Es verdad que no son todavía suficientemente conocidos por las mayorías, y que muchas personas ni siquiera han oído hablar de ellos (en eso estará nuestro trabajo), pero no hay duda de que mantienen otra visión que nos parece infinitamente más rica, holística y humana.

Basarnos, a estas alturas, tan solo en el camino trazado por los datos almacenados, los pensamientos, la física, los descubrimientos técnicos y los mayores beneficios económicos, nos anticipa como futuro lo que es reducir –una vez más- a la especie humana, olvidando las infinitas posibilidades inscritas sin duda en lo desconocido, en lo todavía no explorado por la ciencia, en las inmensas posibilidades de las potencias de las que no nos suelen hablar: nuestra capacidad de amor, de solidaridad, de imaginación, de vivir en fraternidad, de poesía, de danza, de belleza, de asombro, de silencio.

Olvidar en los análisis de futuro la Naturaleza, que nos da la vida y de la que salimos (humanidad viene del humus fértil de la tierra), olvidar por encima de todo el bien común, la paz, la alegría, la compasión, la armonía de nuestras emociones y de nuestras relaciones, olvidar la dignidad y el ser uno mismo, olvidar la comprensión y el silencio, olvidar la música y los abrazos, olvidar la sencillez y el desapego; pero, sobre todo, olvidar la dinámica de la vida que todo lo mueve, no parece que apunte a dar los mejores frutos (quizás sí los mejores dividendos).

Cuando todo se vaya quedando en la lógica (la cochina lógica que dirían entre otros Unamuno, Cervantes o Pío Baroja) me parece que, una vez más, nos están escatimando parte de lo que somos y vivimos, nos están ocultando quizás la parte más importante y esencial del vivir (“lo esencial es invisible a los ojos” hacía decir Antoine de Saint-Exupéry a su Principito). ¿No tendrá eso algo que ver con lo que hoy nos quieren decir los astrofísicos cuando nos dicen que toda la materia del Universo apenas forma el 4% de lo que captamos, que el 24% es materia oscura y que “el 72% del Universo es energía oscura” (es decir: ni idea)? ¿Cómo se atreven entonces ciertos “videntes”-filósofos-historiadores- modernos a explicarnos “por dónde va inexorablemente el futuro”?

Me parece que si nos olvidamos de la “mecánica del Universo”, de la “dinámica de la vida” que todo lo impulsa, la mente y la conciencia universales, la fuerza del Amor que todo lo puede, la capacidad de comprensión y de solidaridad del ser humano, la fuerza de la poesía, del arte y del silencio, estamos haciendo unos análisis basados únicamente en la razón, la tecnología, la ambición y espejismos de “diosicidad” que no tienen en cuenta para nada las capacidades de entrega, imaginación, amor y desapego de las que el ser humano parece que está justamente ahora empezando a tener conciencia.

Cada uno sabrá dónde pone su centro de atención y a qué dedica su vida; o mejor, cada uno sabrá si se deja arrastrar por el “realismo agorero de los que hoy dominan el mundo” o decide apostar por la Naturaleza, la conciencia y las fuerzas de la Vida e, inclinándose por una Antropología luminosa, decide colaborar en la emergencia, desde el corazón, la honestidad, el bien común, el compromiso y el ejemplo, de un ser humano más pleno y equilibrado, más autónomo y más consciente.

En definitiva: vida, conciencia y solidaridad o avances tecnológicos, ambición y beneficio propio. No es que hayamos de elegir entre blanco y negro, pero sí quizás podamos inclinarnos por una dirección u otra, apuntar una tendencia, dejarnos llevar por la vida o por la inercia. ¿Queremos basar nuestro futuro sobre los avances técnicos y el beneficio propio, o nos inclinamos por darle fuerza y vida a la emergencia de un ser humano superior que camine hacia la plenitud y el desarrollo de la semilla que le da origen?

Iglesia y sexualidad: los graves efectos del celibato y la abstinencia

Claudio Ibáñez | Religión Digital

Debieron transcurrir tres siglos y medio para que la Iglesia reconociera oficialmente, en 1992, que Galileo estaba en lo correcto y sus teólogos profundamente errados: ¡La Tierra gira en torno al Sol! La tozudez eclesiástica para reconocer su error condenó a Giordano Bruno a morir quemado en la hoguera y a Galileo a prisión perpetua en su hogar. Que la Iglesia persista en creer, contra lo que la ciencia sostiene, que la abstinencia sexual es el camino a la perfección humana y que la abstinencia sexual es posible de por vida, es un error de impacto inimaginable e ilimitado que viene transformando a muchos de sus pastores en lobos y a miles de ovejas en víctimas.

IGLESIA Y SEXUALIDAD

En el Catecismo de la Iglesia Católica (CCE por sus siglas en latín), que es su compendio doctrinal, están sintetizadas sus creencias acerca de la sexualidad (CCE 2332-2351). Según el CCE, la castidad (abstención del goce sexual) es una virtud y todos los bautizados, en cualquier situación distinta al matrimonio (solteros, novios, separados, viudos, homosexuales, etc.), deben abstenerse de practicar la sexualidad. Las relaciones sexuales están permitidas solo entre casados y nada más que con fines reproductivos y de unión. El personal consagrado (sacerdotes, religiosos y religiosas) debe practicar la abstinencia sexual de por vida. Según el CCE, la castidad integra la sexualidad en la persona, desarrolla el dominio de sí mismo e imita la pureza de Cristo y, además, en el caso de los consagrados, el celibato (que es el estado de soltería) facilita de manera eminente la dedicación exclusiva a Dios (CCE 2337-2349).

Esta visión restrictiva, cuando no negativa, sobre sexualidad descansa, al menos, en dos grandes supuestos: que la abstinencia sexual es clave para la perfección personal y espiritual y que, además, es posible practicarla de por vida. ¿Cuál es el grado de verdad que estos supuestos poseen a la luz de la ciencia psicológica contemporánea?

Vitral en la iglesia de St Michael's, en Linlithgow.

PSICOLOGÍA, SEXUALIDAD Y SUBLIMACIÓN

El primero en plantear la importancia y fuerza de la sexualidad (libido) fue Freud, sosteniendo que su represión acarreaba grandes trastornos mentales. Sin embargo, postuló que si el impulso sexual no era satisfecho, la energía de la libido podía canalizarse y redireccionarse hacia objetivos superiores, mecanismo que denominó sublimación. En la actualidad, el concepto de sublimación, y el modelo hidráulico en que descansa, no cuenta con respaldo en la psicología empírica contemporánea (1), a tal punto que en los estudios científicos sobre regulación emocional el término sublimación ni siquiera aparece mencionado (2).

Hoy se sabe que los impulsos motivacionales no son sublimables. Para cada impulso existen satisfactores específicamente apropiados. Para el hambre la comida, para la sed el agua, para el amor el afecto, para el sexo el apareamiento. El hambre no se satisface observando obras de arte ni la sexualidad dedicando la vida a fines espirituales superiores.

El concepto de sublimación también es cuestionado por la psicología de corte existencial. Viktor Frankl, por ejemplo, sostiene que motivaciones como el sentido de la vida y el amor no resultan de la sublimación del impulso sexual, sino que constituyen fuerzas primarias fundamentales por sí mismas (3). Más recientemente, la Psicología Positiva ha puesto en evidencia que las virtudes, fortalezas y emociones positivas no son producto de la sublimación sexual, sino que el llamado lado luminoso de las personas existe por sí mismo, producto del valor evolutivo que ha tenido para el éxito de la especie humana (4 y 5).

LOS IMPULSOS Y SU FUERZA

Desde el punto de vista psicológico, las necesidades, motivos o impulsos son condiciones fisiológicas o psicológicas que movilizan al organismo, selectivamente, hacia un objetivo o satisfactor. Los motivos primarios o básicos (hambre, sed, respirar, dormir, sexo, crianza, etc.), llamados así porque tienen que ver con la supervivencia individual y de la especie, son innatos y su funcionamiento se sustenta en complejos mecanismos homeostáticos, neuroendocrinos y cognitivos.

Nuestras necesidades básicas están, habitualmente, satisfechas: respiramos, ingerimos líquidos y comemos varias veces al día y cada cierto tiempo realizamos prácticas sexuales. Como consecuencia, no nos damos cuenta de la fuerza que estos impulsos tienen, ya que la fuerza de un motivo o impulso solo se puede observar cuando está insatisfecho o "deprivado", como se dice en la jerga técnica.

Los estudios motivacionales de deprivación en humanos, por razones éticas, son muy escasos. Existe, sin embargo, un estudio clásico sobre deprivación alimentaria, el Minnesota Starvation Experiment (6). Su objetivo fue investigar el impacto del hambre y generar medidas para su manejo en la Segunda Guerra Mundial. Se sometió a 36 voluntarios, de entre 22 y 33 años, a una drástica y sostenida restricción alimentaria durante seis meses. Además de la baja de peso y delgadez, los participantes comenzaron a exhibir trastornos emocionales: irritabilidad, agresividad, ansiedad, depresión, bipolaridad, comportamientos psicóticos y aislamiento social. La comida se transformó en una verdadera obsesión. Todo el funcionamiento de las personas giraba en torno a la comida. Pasaban horas revisando compulsivamente recetas de cocina, mirando fotos de alimentos y solo pensaban en las horas de comida. Los anodinos y escasos alimentos que recibían los aumentaban con agua y se quedaban horas comiendo, saboreando y lamiendo los platos. La comida aparecía en sus fantasías y en sus sueños. No obstante que habían adherido voluntariamente a las reglas del experimento, comenzaron a efectuar trampas y a ingeniárselas para obtener alimento.

Los experimentadores debieron establecer un sistema de vigilancia y de chaperones para asegurar el cumplimiento de las normas. La abstinencia había incrementado y exacerbado la fuerza del hambre, hasta transformar la comida en una obsesión.

La deprivación de cualquier impulso básico lo transforma en prepotente y dominante del comportamiento. En la literatura científica especializada no existe descrito ningún concepto o mecanismo que apunte a que tal energía pueda ser redireccionada hacia objetivos distintos a aquellos específicamente relacionados con la satisfacción de la necesidad insatisfecha. Si la deprivación de una necesidad básica se prolonga en el tiempo termina alterando todo el funcionamiento físico y psicológico de la persona, aun cuando la abstinencia sea voluntaria y la persona tenga un sentido superior para realizarla, tal como se observa en huelgas de hambre. En el extremo, la deprivación indefinida de una necesidad básica acaba con la muerte de la persona, tal como se observa en muchos casos de anorexia (7).

LA ABSTINENCIA SEXUAL

Todas las teorías motivacionales consideran que el impulso sexual es una necesidad fisiológica básica que es tanto o más potente que el resto de las necesidades porque, aun cuando no tiene que ver con la supervivencia individual, de este impulso depende la supervivencia de la especie.

Hay situaciones reales en que la deprivación sexual ocurre, como, por ejemplo, en las cárceles. Y se sabe que en ellas, al igual que lo ocurrido en el estudio de Minnesota con el hambre, el impulso sexual se exacerba y aparecen todas las formas, subterfugios y resquicios imaginados para satisfacerlo, incluidos el abuso de poder, la violencia física y psicológica y las redes de ocultamiento.

La abstinencia incrementa la fuerza del impulso sexual. Pero ¿es posible la abstinencia sexual sostenida en el tiempo? En 1948 Alfred Kinsey informó los resultados de un pionero y, en su momento, controvertido estudio (8 y 9), porque sacó a la luz extendidas prácticas sexuales que se pensaba no ocurrían entre las personas, ni menos en la magnitud encontrada: masturbación, relaciones homosexuales y bisexualismo, tanto en hombres como en mujeres. Una de las cosas que puso en evidencia este informe fue que la abstinencia sexual permanente prácticamente no existía.

Que la abstinencia sexual permanente no existe o que, al menos, es muy difícil, se evidencia también en los resultados de los programas de educación sexual que promueven la "abstinencia hasta el matrimonio" como recurso para prevenir el embarazo: en lugar de disminuir el embarazo adolescente lo incrementan (10).

MOTIVACIÓN Y AUTOACTUALIZACIÓN

Maslow sostuvo que las necesidades humanas se ordenan en una jerarquía de predominio relativo, postulando que la motivación de mayor influencia en el comportamiento es aquella necesidad insatisfecha más baja en la jerarquía. En la base de la jerarquía están las necesidades fisiológicas (sed, hambre, respiración, temperatura, sexo, etc.). La insatisfacción de cualquiera de estas necesidades básicas no solo la transforma en predominante, sino que la vida de la persona comienza a girar en torno a la necesidad insatisfecha, lo que impide el avance hacia la maduración.

La satisfacción, al menos parcial, de las necesidades básicas, incluida la sexualidad, es clave para el desarrollo de la personalidad y el avance hacia la madurez, proceso que Maslow denominó autoactualización (11).

SEXUALIDAD EN EL CLERO

La cobertura mediática que reciben los casos de abuso sexual de menores por parte de consagrados de la Iglesia Católica, y que ya alcanzan magnitud de escándalo mundial, puede dejar la impresión que el tema se agota aquí y que los consagrados que no abusan de menores son, efectivamente, castos. De hecho, la Iglesia cree y ha hecho creer, sin un solo estudio que así lo demuestre, que la mayoría de sus consagrados son sexualmente abstinentes y viven de manera ejemplar su castidad.

En realidad, los estudios realizados por personas externas e independientes a la Iglesia muestran un panorama muy distinto. El abuso de menores es solo la punta del iceberg de la incontinencia sexual del clero. Otras prácticas, al no ser delitos, no salen a la luz pública y quedan ocultas en los confesionarios, como pecados, encubiertas por el manto del secreto.

Aunque no es el único, el estudio de Richard Sipe (12), basado en información recolectada durante 25 años sobre más de 3 mil sacerdotes, se considera el estudio de referencia sobre sexualidad en el clero. De hecho, sus estadísticas sirvieron, con impresionante precisión, para orientar la investigación periodística, de impacto mundial, sobre abusos sexuales del clero en Boston en 2001 (este trabajo del equipo periodístico de The Boston Globe fue llevado al cine por el film Spotlight, ganador del Oscar a la Mejor Película en 2015).

Richard Sipe concluye que los abusadores de menores representan solo el 6% del clero. ¿Qué ocurre con el resto? Entre el 80% y el 90% se masturba y el 50% de los sacerdotes practica relaciones sexuales adultas, tanto hetero como homosexuales.

Producto de sus relaciones sexuales muchos consagrados generan embarazos y procrean hijos. Vincent Doyle, hijo de sacerdote y fundador de Coping International (entidad dedicada a apoyar psicológica y pastoralmente a hijos de sacerdotes y vinculada con el Vaticano para estos fines) estima, conservadoramente, que existirían a nivel mundial alrededor de 4 mil niños hijos de consagrados.

La Conferencia Episcopal de Irlanda ha debido publicar una declaración que establece como responsabilidad principal de los sacerdotes que engendran hijos, el cuidado personal, moral y financiero del niño y de la madre. El Vaticano estudia adoptar esta declaración como guía de procedimiento mundial frente a estos casos.

EL CELIBATO

La mayoría de quienes ingresan a la vida religiosa lo hacen en plena juventud, ilusionados con su vocación, pero psicosexualmente inmaduros y, lo que es más grave, desconocedores del impacto que tendrá en ellos, por un lado, la abstinencia sexual de por vida y, por otro, la carencia de una relación de pareja romántica, afectiva e íntima que el celibato implica. El resultado es que muchos llegan a ser intelectual y físicamente adultos, pero social, emocional, afectiva y sexualmente inmaduros, transformándose en furtivos transgresores de la continencia sexual.

¿Ha contribuido la castidad a generar seres humanos más virtuosos y de una espiritualidad superior a los laicos comunes y corrientes que no se abstienen sexualmente y disfrutan de su sexualidad? ¿Dónde están, entonces, los beneficios de la abstinencia sexual y del celibato planteados por el CCE?

En lugar de beneficios, florecen día a día las consecuencias negativas de la abstinencia sexual y del celibato, consecuencias que impactan de manera dramática a los propios consagrados, a quienes entran en contacto con ellos y a la Iglesia como institución.

Algunos argumentan que el celibato no es la causa de la crisis sexual en la Iglesia (13). Se plantea que no todos los célibes son abusadores de menores y que abusadores también se encuentran entre casados, entre no religiosos y en las propias familias. Estos hechos, sin embargo, solo demuestran que el abuso sexual infantil es un fenómeno complejo que tiene distintas causas, pero no permiten excluir, como causa basal de comportamientos sexuales impropios, a una sexualidad bloqueada y reprimida predicada como virtud cuando, en realidad, constituye el caldo de cultivo de expresiones delictuales o, al menos, insanas, pecaminosas y problemáticas de la sexualidad (14).

La investigación más grande sobre abuso sexual, y que lo vincula al celibato, es la realizada en Australia por la Comisión Real de Respuestas Institucionales al Abuso Sexual Infantil. Se trata de una comisión independiente y de alto nivel creada por el gobierno australiano, encargada de investigar, entre el 2012 y el 2017, decenas de miles de casos de abuso sexual. Esta comisión estableció que la mayoría de los abusos ocurrían en instituciones religiosas y en entidades dependientes de ellas y que el mayor porcentaje de casos correspondía a la Iglesia Católica.

En opinión de la comisión, el celibato es un factor de riesgo que, sumado a otros, facilita la aparición de alteraciones psicosexuales en los consagrados. Pero no solo esto, sino que al ser algo imposible de lograr para muchos consagrados, el celibato "hace que se viva una doble vida y contribuye a una cultura de secreto e hipocresía y esta cultura parece contribuir a que se soslaye la transgresión del celibato y se minimice el abuso sexual como un lapso moral perdonable". Por ello, en su informe final, la comisión recomienda al Vaticano poner término a la obligatoriedad del celibato.

CONFESIONARIOS DE VIDRIO

Los comportamientos sexuales impropios de los consagrados vienen dejando como consecuencia miles de menores abusados, miles de hijos y madres ocultos en el anonimato, miles de millones de dólares pagados en indemnizaciones por la Iglesia a víctimas y centenares de investigaciones y juicios en Estados Unidos, Francia, Reino Unido, Alemania, Bélgica, Italia, España, Australia, Argentina y Chile. Pero, probablemente, lo más aplastante sea la pérdida de confianza de los fieles y de la sociedad en la Iglesia y su clero, tal como lo vienen mostrando las encuestas.

La pérdida de confianza llega a tal punto que en muchos colegios católicos han llegado a vidriar los confesionarios o a reglamentar que las confesiones se realicen en ambientes expuestos a la mirada pública (15). ¿Cómo se puede conducir un rebaño cuando las ovejas temen y desconfían de sus pastores? ¿Qué organización basada en la desconfianza resulta sustentable?

LA CUESTIÓN FUNDAMENTAL

Que la Iglesia haya creído, hasta hace muy poco, que la tierra es el centro del universo y que el sol gira en torno a ella es, en verdad, irrelevante, intrascendente y no tuvo consecuencia práctica alguna. En cambio, el error de creer que la abstinencia sexual es el camino a la perfección humana y espiritual y que es posible practicarla de por vida, no es una creencia inocua, sino que tremendamente negativa y destructora del mejor funcionamiento de las personas, porque las somete a prácticas como la castidad, la virginidad, la abstinencia sexual de por vida y el celibato, que entorpecen y bloquean su normal desarrollo y funcionamiento.

La concepción de que tales prácticas son virtuosas y conducen al florecimiento humano, destilada de manera sistemática y permanente en la mente de sus consagrados, es un adoctrinamiento que genera inmadurez socio-emocional, deprivación sexual y, de seguro, una lucha culposa entre la realidad sexual humana normal y el "deber ser sexual" inalcanzable, mítico y fantasioso que se exige como ideal.

Lo anterior constituye un factor de alto riesgo, en especial en personas cuyo quehacer se basa en el establecimiento de relaciones interpersonales cercanas y cálidas, pero asimétricas en términos de poder, influencia y confianza: el escenario óptimo para manipular conciencias y depredar personas.

La cuestión fundamental de la crisis, entonces, es que las creencias eclesiásticas sobre sexualidad, y las prácticas institucionales promovidas por tales creencias (castidad, virginidad, abstinencia y celibato), constituyen un paradigma que colisiona con la ciencia psicológica, tal como el geocentrismo teológico colisionó con la ciencia astronómica.

La incapacidad de la Iglesia para manejar el comportamiento sexual de sus consagrados se mantendrá mientras no cambie los supuestos falaces sobre sexualidad que su doctrina contiene, e incorpore una visión positiva de la sexualidad humana basada en el mejor estado actual del conocimiento psicológico.

No obstante que la concepción geocéntrica del universo no era un dogma y su cambio no generó ningún derrumbe del sistema de creencias en la Iglesia Católica, sus teólogos demoraron siglos en aceptar la realidad mostrada por la ciencia. Su negativa visión de la sexualidad humana tampoco es un dogma. ¿Deberán pasar, nuevamente, tres siglos y medio para que la Iglesia corrija, a la luz de la ciencia, sus creencias acerca de la sexualidad humana?

Los teólogos tienen la palabra... Pero no solo ellos. Debido a los trascendentes y generalizados impactos negativos que el paradigma sexual de la Iglesia tiene, su cambio debe ser exigido por los propios consagrados, por sus víctimas y por las comunidades y gobiernos de países en que la Iglesia Católica opera.


BIBLIOGRAFIA

1. Reeve, J. Motivación y Emoción. McGraw-Hill, 1994.
2. Gross, J.J. Handobook of Emotion Regulation. The Guilford Press, 2007.
3. Frankl, V. El hombre en busca de sentido. Ed. Herder, 1979.
4. Seligman, M.E.P. Authentic Happiness: Using the New Positive Psychology to Realize Your Potential for Lasting Fulfillment. Free Press, 2002.
5. Ibáñez S., C. Nuestro Lado Luminoso. Ed. Inst. Chileno de Psicología Positiva, 2011.
6. Keys, A. et al. The biology of human starvation. Minnesota Press, 1950.
7. Fuentes, D. La Dieta de la Muerte. Ril, 2007.
8. Kinsey, A. et al. Sexual Behavior in the Human Male. Indiana University Press, 1948
9. Kinsey, A. et al. Sexual Behavior in the Human Female. Indiana University, 1953.
10. Kohler, P.K., Manhart, L.E. & Lafferty, W.E. "Abstinence-Only and Comprehensive Sex Education and the Initiation of Sexual Activity and Teen Pregnancy". Journal of Adolescent Health, 42, 4,344-351. 2008.
11. Maslow, A.H. Motivación y Personalidad. Ediciones Díaz de Santos, S. A., 1991.
12. Sipe, A.W.Richard. Celibacy in Crisis: A Secret World Revisited. Routledge, 2003.
13. Frawley-O'Dea, M.G. and Goldner, V. Predatory Priests, Silenced Victims: The Sexual Abuse Crisis and the Catholic Church. Routledge, 2007.
14. Plante, T.G. Sin against the Innocents: Sexual Abuse by Priests and the Role of the Catholic Church. Praeger Publishers, 2004.
15. Terra, Consuelo. El desafío de enfrentar el abuso sexual. Rev. Paula, 10 Mayo 2011.