Nuestra alma anhela la conexión con lo natural


«Nuestro cerebro está dividido entre el ser salvaje que fuimos, una memoria muy muy antigua que sabe cómo vivir en reciprocidad con la naturaleza, y una parte domesticada que disfruta de todas las comodidades de la vida moderna. Nuestra alma anhela la conexión con lo natural, pero como especie hemos abrazado de manera abrumadora la domesticación y el confort, que, más que nutrirnos, nos anestesian. Muchos de los problemas mentales que hoy padecemos se deben a la falta de equilibrio entre ambas partes... Tenemos 3 millones de años de conocimientos sobre cómo trabajar junto a la naturaleza; es lo que siempre hemos hecho; lo hemos olvidado en la última fracción de tiempo de nuestra existencia.»

Craig Foster

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