Palabras para una economía humana

Antonio Aradillas

Con énfasis, que algunos pudieran tachar en exceso de "publicitario", por lo del "mercado" del propio título, la editorial Ciudad Nueva acaba de publicar el nuevo libro Virtudes y vicios del mercado, con el explicativo subtítulo de "palabras para una economía humana". En su contraportada se hace esta legítima y clarificadora a referencia descriptiva a su contenido:

Vivimos en un mundo caracterizado por la exaltación de las pasiones individuales. La cultura de las grandes empresas, con su lenguaje, sus categorías, sus valores y virtudes, ha sabido encauzar como nadie los valores del individuo y ha creado toda una 'gramática' con las que describir historias 'de éxito'. Algunas palabras típicas de la empresa, como mérito, eficiencia, competencia, liderazgo, innovación... se usan indiscriminadamente para describir también las virtudes de la política, la sanidad y la educación. Paradójicamente, las empresas experimentan, a su vez, una fuerte carestía de palabras verdaderas y vivas y de virtudes, muchas de ellas pre-económicas, de las que no pueden prescindir mientras estén habitadas por seres humanos.

Este libro, a veces muy crítico pero nunca desesperanzado, es, en definitiva, una invitación a tomar conciencia de la ideología que se esconde tras las escasas y pobres palabras de las grandes organizaciones y a introducir palabras 'nuevas' para que las empresas vuelvan a ser espacios verdaderamente humanos.

El autor del libro es Luigino Bruni, economista, profesor de la Universidad Lumsa de Roma y cofundador y director científico de la Escuela de Economía Civil y autor de numerosos libros y artículos. En colecciones tan acreditadas de la "CN", como "Desafíos", "Cultura y sociedad" y "Biblia y Temas de hoy", se ofertan algunos de sus títulos, que suscitan y sacian el interés de no pocos y exigentes lectores.

El libro que recomiendo en esta ocasión es de radiante actualidad, que escribe y describe en sus 110 páginas, con certera ponderación y datos constados científicamente y al alcance de cualquier lector, en sus ocho capítulos. Todos y cada uno de ellos despiertan interés y cultura, después de narrar y lamentar en su "Introducción" la "falta de palabras nuevas que hoy se padece, al intentar afrontar estos temas, con acierto e inteligencia".

Estos son los capítulos: "De triunfadores y perdedores", "El alma de los incentivos", "El gran cántico de la humildad", "El espíritu libre de la generosidad", "Compasión más que empatía", " La planta de la misericordia", "La envidia y su cura", "La alegría y la pereza", "Contra la meritocracia", "El don de la tierra", "El tabú de la gratuidad", "Resiliencia y vulnerabilidad en la nueva economía"...

Los capítulos están tachonados con frecuentes y oportunas citas del Papa Francisco, quien en sus encíclicas, alocuciones, homilías y declaraciones se hace evangélicamente presente, sin ahorrarse y ahorrarnos salvadores, misericordiosos y certeros sobresaltos.

"Vivir la empresa" y "vivir como en empresa", es tarea constructora, siempre al servicio del prójimo y del desarrollo integral de la persona.


Texto publicado en Religión Digital.

MONVIR. Monasterio en Diáspora


EL PROYECTO DE LA VIDA

El Dios del Universo, es el creador de todas las cosas visibles e invisibles. La grandeza del universo es un éxito inacabado del Creador que se nos dio básicamente hecho pero quiere que estemos junto a Él para que entre todos acabáramos su proyecto de un reino visible de paz, libertad y justicia. Colaborar en el proyecto de Dios en equipo y en diáspora supone aceptarlo y trabajar de diversas formas el don diferencial que hemos recibido cada uno de nosotros.


NUESTRO MONASTERIO VIRTUAL

Monvir es un monasterio virtual que empezó a desarrollarse en el siglo pasado a través de su red telemática interesada en los valores intangibles y espirituales, no solo para creyentes sino también para no creyentes. Está orientado a conectar y ayudar con interdependencia a personas que están viviendo en diáspora buscando su lugar en el mundo y su misión en la vida.


PROYECTOS Y REALIDADES CONCRETAS ( activos )

Físicamente tiene su “abadía” en el Gran Penedès y el “priorato” en Osona. Estamos en contacto con miembros que viven en su propio territorio y tienen su “celda” para vivir su vida de silencio, meditación, contemplación y comunicación con amigos y familiares. Somos unos cuantos en Prats de Lluçanès (Vilartimó), Vilafranca del Penedès, (Parc de San Salvador) Barcelona, Menorca, Valencia, Andalucía, Madrid, Terrassa.

Sus miembros trabajan para su propio sustento pero se van liderando proyectos laborales de ayuda mutua para tirar adelante pequeños proyectos de trabajo para personas que atendemos o atenderemos especialmente en el Lluçanès. Un proyecto que tenemos allí es una escuela de vida que está en marcha con muchos años de experiencia en la atención de personas que viven momentos de tránsito en su vida y necesitan contacto con la naturaleza, actividades con otras personas para mejorar su “living” y descubrir su vocación o personas que están destinadas a ORDENAR O REORDENAR SU VIDA si ésta hubiese ido por caminos sin camino.

Unas actividades posibles y rentables serian el cultivo de plantas medicinales y servicios de cocina para atender a los residentes fijos o residentes de paso. Cuidado de animales, trabajos de ordenador, trabajos de encuadernación.

Los miembros del MV actúan en presencia y a distancia para la buena marcha de unos trabajos que tendrían que rendir como para autofinanciarse.


VALORES SUSTENTADOS Y PROMOVIDOS DE LOS MIEMBROS COMPROMETIDOS CON MONVIR

1. Solidaridad: Compartir bienes y recursos (tangibles e intangibles) con el “prójimo” especialmente a los que necesitan algo concreto de nosotros que les podemos dar o intercambiar. Abiertos especialmente a los inmigrantes para la ayuda mutua y así favorecer al mismo tiempo un primer paso para su inserción social ayudando a resolver sus necesidades personales y simultáneamente poder ofrecer ayuda a los miembros del MV que desean ser útiles.

2. Disponibilidad: Capacidad de cambiar de vida y dedicación si el proyecto de la Vida nos sitúa y abre otros caminos de utilidad diferentes de los que estamos viviendo

3. Libertad: Libertad de espíritu frente a las cosas que nos pueden cautivar y apartar de nosotros mismos y de la Vida misma.

4. Austeridad: Los fondos depositados o acumulados del MV deberían dedicarse a tirar adelante nuestra red y proyectos de necesidades concretas.

5. Obediencia: Discernir y obedecer a la Vida. Cuando escuchamos aquello que nos pide o nos ofrece diferencialmente a cada uno debemos estar preparados para aprenderlo y aceptarlo con firmeza. 

6. Afectividad: La forma de vivir la afectividad ha de ser una forma de controlar, no de reprimir nuestra afectividad sino una forma de encauzarla con moderación y estilo propio. El autocontrol es muy importante; la moderación, el buen gusto y la ética siempre son necesarios.

7. Desapego: Las relaciones con los demás no nos han de apartar de la Vida que está en cada uno de nosotros. Hemos de cuidar que la vida espiritual no disminuya a causa de aquellos apegos que nos apartan de nuestra libertad para amar.

8. Orden: Orden, jerarquía de valores y discernimiento. Hemos de ordenar nuestra vida a partir de nuestros objetivos de entrega al proyecto de Dios. Hemos de trabajar para ordenar nuestras vidas y las de los demás integrando lo espiritual con lo material.

9. Oración: Aprender a vivir conectados con Dios. Meditar y contemplar las grandezas del universo y los pequeños acontecimientos de cada día. Estar en la presencia de Dios incondicionalmente valorando y agradeciendo lo que Él ha hecho y hace para nosotros.

10. Lentitud y silencio: Queremos reaprender el aquí y el ahora de la presencia, queremos vivir lo entero, lo intacto, lo concentrado, lo atento y lo uno. La lentitud nos facilita huir de lo cuadriculado y se arriesga a trascender lo meramente funcional y utilitario.


PERSONAS QUE PUEDEN FORMAR PARTE ACTIVA Y SOSTENIBLE DE NUESTRO MONASTERIO EN RED

Personas solas, singles en búsqueda de la perfección, que sin querer ser monjes ni monjas quieren vivir conectadas con El. Buscan contactos horizontales con personas afines con las que quieren establecer vínculos sostenibles.

También para personas casadas o con pareja más o menos estable que se sientan y quieran sentirse libres para su entrega al absoluto y a las personas que El les pone en contacto manteniendo la libertad y energía para lo que la Vida les pueda pedir siempre al servicio simultaneo del Gran Proyecto y al mismo tiempo en armonía con su partner.

A ser posible cada single vivirá en su habitual apartamento, su celda, pero siempre es conveniente que tenga una habitación más para huéspedes o “assistants” o, si son miembros de avanzada edad, puede que necesiten una persona que les ayude en su vida personal de forma permanente. Para ser aceptado como miembro vivo y activo consideramos que los que quieren vivir este estilo de vida para ser aceptados tendrán tiempo para el conocimiento mutuo antes de su decisión de querer una nueva situación más estable y comprometida.


FONDO COMÚN

Habrá un fondo común bancario voluntario en TRIODOS BANK para depositar excedentes que se procurará devolver, sin intereses a petición de los interesados. Servirán como fondo de maniobra para el apoyo mutuo a través de una administración financiera debidamente controlada. Hemos tenido ya aportaciones.


BLOG

El blog de monasterio virtual ya existe www.monvirblog.blogspot.com


DATOS DE LAS PERSONAS INTERESADAS

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Sugerencias y preguntas


LECTURAS RECOMENDADAS

La Biblia de Jerusalen
Desde dentro de la mente de Cristo. Jim Marion.
Ejercicios Espirituales. San Ignacio de Loiola
El valor divino de lo humano. Jesús Urteaga
Historia de un alma. Teresa de Lisieux
Espiritualidad Integral. Ken Wilber
Himno del Universo. Teilhard de Chardin
El llibre d´Amic i Amat. Ramon Llull
En brazos del amado. Poemas místicos. Rumi
Confesiones. San Agustin
Interioridad y espiritualidad. Josep Oton


Puntos de encuentro de nuestro monasterio en red

“Abadia” ( Vilafranca ) salvadorguasch@gmail.com
“Priorato” ( Vilartimó ) vilartim@pangea.org

Sobre el tema de la independencia

Javier Pons

Sobre el nacionalismo, algo previo a modo de introducción

A veces pienso que, sobre el tema del nacionalismo, además de las mil razones históricas, psicológicas, políticas, jurídicas, económicas, antropológicas y demás, que las hay a mares, y los continuados errores que llevan cometiendo desde hace años los diversos políticos implicados, la dificultad fundamental es que quizás, con todo eso, 8/9 partes de la realidad de ese tema, quedan bajo la superficie como en cualquier iceberg, por tratarse precisamente de un tema demasiado entrañable para ser comprendido sin pasión. A veces los temas “nos tienen”, que diría Ortega y Gasset: los pensamientos los tenemos, pero las creencias “nos tienen”. Sin aceptar eso previamente, es difícil que los diferentes discursos se acerquen lo necesario para poder entendernos.

Cada uno de nosotros hemos sido “educados” en un ambiente en el que “hemos mamado” un tipo de creencias, vivencias familiares, amistosas, ambientales,… que nos ha ido configurando una estructura interna -casi siempre inconsciente- que nos constituye “casi involuntariamente”. Sin ver y aceptar previamente eso, es muy difícil que un simple acercamiento de nuestras posturas sea viable. Pues si no podemos aceptar como previo que nuestra forma de mirar está condicionada por nuestro –llamémosle- estigmatismo será muy difícil que podamos acercarnos y comprender al otro que, a su vez, olvida que tiene puestas las gafas de su estrabismo.

Hasta la neurociencia sabe hoy que, antes de razonar nuestra postura, nuestro ser entero ya ha tomado una decisión desde el inconsciente. Lo demás, suele ser la “coartada lógica” con que tratamos de explicar y justificar lo que ya se ha decidido en capas más profundas de nuestro ser. Parece claro que así pasa también con el nacionalismo. El entendimiento es pues muy difícil si no aceptamos de entrada esa evidencia; si cada uno se enroca en “su verdad”, el diálogo es prácticamente imposible.

Ilustración de El Roto, publicada en El País (17/3/2016).

Reconozco que estoy impresionado por la prisión que sufren hasta nueve dirigentes del “camino a la independencia de Cataluña” y la marcha de otros siete al extranjero para ponerse a salvo de su detención (“exiliados” quizás para muchos años). Aparte de la detención de Puigdemont en Alemania. Y es que, en el fondo, creo que no se lo merecen pues básicamente los veo víctimas de su bisoñez, de su inocencia y quizás, al menos algunos, de su prepotencia. ¿De verdad alguien se creía que, ganando por dos votos en el Parlament, con una “Declaración de Independencia” YA ESTABA TODO HECHO? (cuando ni siquiera hay una mayoría social que la quiere?)

¿De verdad alguien creía que, por ejemplo, los políticos de Euskadi eran tan tontos que no habían hecho lo mismo -años atrás- por eso, porque eran bobos o incapaces? ¿De verdad alguien se creía que, a estas alturas, unos cuantos “super-astutos e inteligentes” personajes iban a declarar la independencia de una pequeña parte de un Estado europeo solo porque se lo propusieran, aprovechando una matemática circunstancial de los números en el Parlament? ¿De verdad alguien se creía que el Estado de referencia miraría con los brazos cruzados cómo se desmembraba dicho Estado y se atomizaba en pequeños Reinos de Taifas? ¿No vieron cómo avanzaba poco a poco, pero fulminante, la batalla jurídica en los diferentes Tribunales? ¿No vieron cómo se sacaron en días más de 36.000 millones de euros de los bancos? ¿Cómo se marcharon más de 3.500 empresas? ¿Cómo el resto de Europa se les ponía en contra? ¿Iba a permitir Europa que se desmembraran los 27 Estados en un sinfín de territorios independientes? ¿No vieron cómo Rajoy visitaba, incluso a Trump, por si fuera necesaria una férrea represión? ¿No se han confundido -una vez más en la historia- los sueños con la realidad?

Parece claro que una masa de alrededor de dos millones y medio de personas en Cataluña estarían por configurar un Estado aparte, pero eso, a la vez, nos dice que otra masa algo superior (pongamos de 5 millones de catalanes) no están por la labor y que son, por lo tanto, tan dignos de ser tenidos en cuenta como los anteriores. Es decir que mientras 1/3 de la población estaría por la Independencia, el doble –o sea 2/3- no lo está. Entiendo perfectamente que los catalanes que, históricamente, anhelan un Estado propio -al margen del resto de España- (algo así como lo que Ortega y Gasset llamó “nacionalismo señorial” en 1934) vieran en los números del Parlament una “posibilidad de oro” para caminar en esa dirección, pero quizás era más anhelo que posibilidad real. Entre los unos con sus sueños y los otros con sus intereses políticos, con sus cuentas pendientes descubiertas y sus imputaciones con la justicia; entre los errores de bulto para con Cataluña del PP y de Rajoy, cada vez a peor; entre la euforia de las diversas Diadas… la calle se iba calentando y los políticos se iban creciendo, aun saliéndose de su tradicional papel de nacionalistas. Y así se fue poniendo “la miel en la boca” a un pueblo que llegó a ver la independencia de Cataluña como algo “a la vuelta de la esquina”, que ya “se tocaba con los dedos”, vaya. Y así se fue haciendo grande una bola de nieve: “la ilusión sin base real”.

Pocos supieron ver lo que se aproximaba: la gran decepción, la férrea respuesta del Estado. La euforia subida a la cabeza, los actos eran cada vez más de dudosa legalidad; las diversas instituciones advertían (nadie puede decir que no advirtieron), pero la euforia ya era difícil de contener. Entre aprovechados, masas de buena voluntad, ingenuos de primera fila, bisoños por doquier dirigiendo un proceso imposible, aclaraciones de juristas, de Jueces por la Democracia, de Amnistía Internacional, del mundo empresarial, el globo se iba hinchando…

Y eso que empezaron las primeras voces “autorizadas” a decir: “no hay base real”, “no estamos preparados para eso”,… Particularmente, cuando oí a gente como Artur Mas o Santi Vila decir cosas por el estilo deduje que no todos alucinaban, que algunos le empezaron a ver las orejas al lobo, que la maquinaria del Estado no iba a permitir ninguna independencia. Cuando leí a la mismísima magistrada Montserrat Comas de Argemir i Cendra (jueza preparada, catalanista, progresista donde las haya) decir: “No son presos políticos, son políticos presos”, creí entender que mi visión era posiblemente más acorde con la realidad que la mayoría de las masas tan calientes ya con el Procès.

Y ahora… de aquellos barros estos lodos: ahora siento profundamente ver encarcelada a toda esta gente que, en su entusiasmo y su anhelo, actuaron francamente bisoños e ingenuos frente a la poderosa máquina estatal que estaba “dispuesta a todo” lo que la fuerza y las leyes le permitieran (más o menos, como hicieron los soberanistas en el Parlament, barriendo a sus oponentes y olvidándose de una mayoría social que no estaba por la labor). Y que, a medida que los vayan juzgando, van a pasar etapas quizás no muy breves en prisión. Pero es que ¿de verdad se creyeron que todo iba a ser cuestión de una Declaración y… ya está: independencia? ¿Se han formado así los Estados y las Naciones históricamente? Porque es verdad que aquí no hay armas y ejércitos; pero ¿hay Gandhis, Mandelas, Luther Kings? Es decir: es verdad que no hay armas (afortunadamente), pero… ¿hay MAHATMAS (“almas grandes”)?

Espiritualidad: puntos de vista (2)

Manuel J. Moreno

Podríamos decir que la palabra “espiritualidad” es muy reciente y que está, a mi juicio, revestida artificialmente de una cierta “inocencia” que me parece de dudosa garantía. Es un término diseñado, o al menos a menudo empleado para “lavar la cara” de lo religioso, al tener este último significante una notable “mala prensa” social, especialmente a partir de la Ilustración (Siglo XVIII). En principio fue un término antónimo de materialismo: materialismo vs espiritualismo. Luego se subió al lomo de la movida teosófica, también de la denominada New Age y de ciertas corrientes sincretistas, en general bastante superficiales.

Si ahondamos un poco más yo diría que espiritualidad y religiosidad son en realidad sinónimos, es decir, se refieren ni más ni menos que a la misma cuestión, esto es, a la intuición humana relativa a la trascendencia. A una realidad trascendente que aporta sentido existencial.

A partir de ahí, el hombre aterriza esta intuición y las experiencias personales e históricas de lo numinoso, religioso, espiritual o sagrado, en diferentes y específicos modos de tenerlo en cuenta en su vida cotidiana (modos culturalmente mediados), organizándose para establecer relaciones con ESO trascendente.

Dichos modos de relacionarse e interpretar y los caminos para propiciar la presencia de lo sagrado, devienen históricamente en confesiones religiosas. Por tanto, “confesión religiosa” sería una expresión análoga a organización o institución religiosa: iglesias, sectas, doctrinas (dogmas).., basadas en creencias supuestamente “reveladas”, y en interpretaciones (lecturas) acerca de dicha realidad trascendente. Las diferencias entre unas interpretaciones y otras del fenómeno religioso primario, es lo que da lugar a las distintas “religiones”, o lo que es lo mismo, a las diferentes “confesiones religiosas”. Todas ellas tratan o se interesan en origen por lo mismo: el espíritu. La verdad última de la vida.

Finalmente, yo diría que en relación al “sentimiento religioso” hay una función psíquica arquetípica, natural y esencialmente religiosa. El alma humana es religiosa por naturaleza, por así decir. Y eso es algo que nos concierne y conmueve a todos por igual, sea que nos identifiquemos con el hinduismo, el cristianismo, el islam.., o cualquier otro credo. O bien simplemente devotos de la vida, sin confesión específica. Incluso aquellos que profesan ideas materialistas tienen consciente e inconscientemente, sentimientos numinosos (de lo sagrado). Hay una dimensión espiritual inconsciente o un inconsciente espiritual e incluso reprimido, que diría Viktor E. Frankl.

Pensadores como Jung o como Ortega y Gasset reivindican la etimología del término religioso en tanto que atención esmerada y cuidadosa…, así, Ortega dice que: «religiosus quería decir “escrupuloso”; por tanto, el que no se comporta a la ligera, sino cuidadosamente. Lo contrario de religión es negligencia, descuido, desentenderse, abandonarse. Frente a relego está nec-lego; religente (religiosus) se opone a negligente».