Símbolos y mitos, cartografía del ser humano

Curso virtual de Mitología y Simbología · ISCREB


El ser humano se explica a sí mismo a través del símbolo y del mito. Todas las culturas se abastecen de relatos simbólicos para expresar su visión del mundo, la existencia, el destino... Así, conocer e interpretar los relatos de la propia cultura y de las otras es una forma de acceder a la diversidad y profundidad de experiencias y reflexiones sobre la condición humana. También es una forma de entendernos a nosotros mismos. 

Este curso quiere aportar las herramientas necesarias para sumergirnos en esta «cartografía del ser humano» que son los símbolos y los mitos.


Foto: Cúpula del templo jesuítico de San Nicolás «sv. Mikuláše» en Praga.

Simone Weil: el silencio de Dios

La pensadora de origen judío, víctima de la persecución nazi, experimentó la vivencia religiosa y el ateísmo. El historiador Josep Otón analiza su legado en su nuevo libro Simone Weil: el silencio de Dios que publica la editorial Fragmenta.

«En un mundo sumido en el ruido, donde los gemidos de las víctimas quedan ahogados por los gritos de victoria de los vencedores, Weil se siente profundamente interpelada por el silencio de Dios. En sus escritos se encuentran confesiones sobrecogedoras que ponen de manifiesto esta inquietud ante la falta de respuesta:

“Cuando en el propio fondo de nuestras entrañas sentimos la necesidad de un ruido que diga algo, cuando gritamos para obtener una respuesta que no se nos concede, entonces llegamos a tocar el silencio de Dios. De costumbre nuestra imaginación pone palabras en los ruidos, como cuando se juega perezosamente a ver formas en el humo. Pero cuando nos encontramos muy agotados, cuando ya no tenemos valor para seguir jugando, entonces necesitamos palabras de verdad. Gritamos para conseguirlas. El grito nos desgarra las entrañas. No obtenemos más que silencio”.

La experiencia religiosa no la ha convertido en una apologeta, inflexible defensora de los ideales cristianos. Al contrario: no renuncia nunca a su espíritu crítico. Sigue comprometida con la búsqueda de la verdad, sin aceptar respuestas poco convincentes para su poderosa inteligencia. Constantemente buscará nuevos autores, nuevos puntos de vista, nuevos planteamientos para enriquecer su reflexión.»

El ser humano es el hermano pequeño de la Creación

Robin Wall Kimmerer

«En la cosmovisión indígena el ser humano es uno más, en la occidental se considera el ser superior y eso le lleva a explotar la tierra porque cree que le pertenece. Lo que ustedes ven como recursos nosotros lo vemos como parientes. Compartimos el 65% de nuestros genes con los árboles, pero la genética es solo una parte de nuestra relación. Cada vez que respiramos tomamos oxígeno que ha creado un árbol, es también una relación ecológica, hay un vínculo. El ser humano es el hermano pequeño de la creación y, por tanto, el que más debe aprender del resto de las especies. 

(...) 

La sociedad teme al diferente, cuando en realidad los diferentes son distintas maneras de aportar a un todo.»

Extracto de una entrevista publicada por La Vanguardia (20/03/2021). Foto: EFE/Matt Roth

La búsqueda espiritual de nuestro tiempo

Pablo d’Ors

«Los occidentales necesitamos trabajar en la unificación personal y en la social y, desde ellas, en la custodia de la naturaleza. Algo así —es evidente— solo es posible echando un freno a nuestro estilo de vida, tan frenético. De modo que la covid no solo nos trae la mala noticia de la amenaza y la incertidumbre, de la muerte y la enfermedad, sino también algo positivo: el posible nacimiento de una nueva humanidad.

Con su persistente visión dogmática, tan excluyente como intolerante, la Iglesia católica corre en mi opinión el riesgo de quedarse convertida en una triste caricatura no solo de lo que fue, sino de lo que podría ser. (...) El peso del pasado y la fuerza del miedo son tan poderosos que la fe corre el serio riesgo de convertirse —si es que no se ha convertido ya— en una cosmovisión trasnochada y en una práctica residual, abrazada solo por individuos y grupos más o menos extravagantes y marginales.

No pretendo hacer aquí un detallado análisis socioteológico de la situación actual, sino tan solo hacer notar que el único cristianismo con futuro es aquel que no sea dogmático, ni intolerante, ni excluyente, ni hegemónico. Como cristiano (y estoy seguro de que hay legión que lo piensa como yo) no presumo de tener la verdad, sino de buscarla junto a todo el que quiera hacer esta aventura a mi lado y en la máxima humildad. Como cristiano quiero colaborar, con tanta modestia como valentía, a reformular la fe, a recrearla desde el nuevo paradigma de la consciencia. Se trata de un desafío enorme y huelga decir que no sabemos adónde nos conducirá. Es previsible que nos acechen dificultades de toda índole. Hoy no hacen falta nuevos movimientos eclesiales —ya hay muchos—, sino personas y grupos, redes, que quieran formar parte de la nueva corriente espiritual que se está fraguando en la humanidad.»


Extracto de un artículo publicado por El País (02/04/2021)

Fotografía: Puerta de bronce de la Catedral de Ljubljana, obra del escultor Mirsad Begić (1996).

El éxito es acumular errores, cuantos más tienes más te acercas a lo que quieres

Beatriz Montañez

«Liberarme de la presión humana me permite ser consciente de la prolija vida no humana que me rodea. Mucho más satisfactoria y rica, menos reglada. 

Difícilmente nos perdemos lo suficiente para reencontrarnos a nosotros mismos. Perderse tiene que ver con desarmarse. Es importante aceptar que somos vulnerables; ahí radica nuestra mayor fuerza. La única manera de conectar con el otro es a través de nuestra vulnerabilidad. 

Charlo conmigo misma. Cuando conocemos a una persona queremos saber más de ella y le preguntamos, pero curiosamente no lo hacemos con nosotros mismos. Y a través de la observación me relaciono con otras especies, algo que me parece esencial. 

El desarrollo de los sentidos, puro presente, te lleva al disfrute de todo lo que haces y te ­rodea, es cuando de manera natural el sexto sentido, que es la felicidad, se desarrolla.»


Extracto de una entrevista realizada por Ima Sanchís y publicada por La Vanguardia (23/03/2021)

Eres un manantial de vida

Miriam Subirana

«Nos falta conectar con el centro de nuestro ser, que es un manantial de vida. Todos somos un burbujeo de vida, pero con tanta capas de miedo, de autorrepresión y culpabilidad, vivimos anestesiando. Nos falta atrevernos, confiar y dejar brotar ese manantial de vida.»

«La mayoría no puede detener su mente, es un continuo pum pum pum que suelen tapar con distracciones que les alejan más de si mismo. Tememos ir hacia dentro porque es un desnudarte a lo que tu realmente eres, pero que en el fondo es belleza, es ese manantial de vida.

Todos los caminos espirituales comparten la meditación y el silencio y el servir al otro, es ahí donde se pule el ego y dejas de mirarte al ombligo.

Volver a nacer cada día de la misma manera que nuestras células se renuevan a diario. 

Estás oscuro, pero no eres oscuro; sigue habiendo una rendija por la cual puedes llegar a tu centro de luz, y si no puedes hacerlo solo pide ayuda, pero no te quedes ahí.»


Extracto de una entrevista realizada por Ima Sanchís y publicada por La Vanguardia (19/02/2021)

El triunfo de la filosofía del espíritu

Pablo d’Ors

«La meditación pide un acercamiento no mental, sino sapiencial. El intelectual quiere penetrar en la realidad para comprenderla; el sabio, en cambio, es quien permite que la realidad entre en él. La práctica meditativa subraya precisamente esa receptividad. 

Nuestro problema fundamental es que estamos demasiado llenos, es por eso que la vida no puede entrar. Esta es la razón por la que ese ejercicio de vaciamiento y desnudez que es la meditación resulta tan directo y fecundo para el conocimiento de uno mismo. 

La espiritualidad es para mí ese cultivo del cuerpo y de la mente, por medio de la atención, que da frutos de paz interior y de compasión. Cultivo, culto, cultura: se trata de una tarea que tú realizas, respondiendo a tu sed o anhelo interior. Y ¿qué es lo que cultivas? Lo que eres. ¿Y qué somos? Cuerpo y mente. Una espiritualidad que no pase por el cuerpo se convierte en idealismo, en mera utopía. La corporeidad es para mí la vía de la interioridad. 

Silencio es el nombre secular de Dios. Pero también podemos hablar de vacío y de plenitud, como las dos caras de la misma moneda. En la medida en que nos vaciamos, recibimos. Esos son los horizontes de la espiritualidad y en todo eso no puedes ser experto, como mucho un simple discípulo.

En la experiencia mística hay, en todas las tradiciones de sabiduría, una afinidad enorme. Esto revela para mí algo fundamental: que el silencio es una esperanza para la humanidad. El silencio fomenta lo que nos une, no lo que nos diferencia. El problema de la palabra es que, en el mejor de los casos, puede generar afinidad, intelectual o sentimental. El silencio, en cambio, genera algo más profundo: la comunión. Y es que, por encima de lo que cada cual piense o crea, lo cierto es que estamos unidos, que compartimos el ser.

Hemos llegado a un punto en el que es insoportable tanto materialismo, tanta visión nihilista… Por fortuna siempre hay minorías, pero minorías significativas, que se abren a realidades diferentes. El cristianismo no puede presentarse en Occidente hoy como la visión hegemónica, más bien debe sumarse a la configuración de una nueva espiritualidad. Lo que nos ha traído este virus es una conciencia planetaria. Porque nunca en la historia de la humanidad hemos tenido que afrontar todos una amenaza tan brutal conjuntamente. Y en esta conciencia de que todos estamos conectados y somos en esencia uno consiste la experiencia mística. Aunque sea por solidaridad en la oscuridad.

Al igual que la inteligencia puede degenerar en intelectualismo, el rito en ritualismo, el sentimiento en sentimentalismo, pues la religión puede degenerar en fanatismo o fundamentalismo. Pero se trata de una degeneración, y que no solo es posible, sino que es un hecho.»


Extracto de una entrevista realizada por José Andrés Rojo a Pablo d’Ors y a Juan Arnau, publicada por El País (06/02/2021)

Fotografía: Juan Millás | El País.

Sobre el control de la atención

James Williams

«Tenemos una cantidad determinada de tiempo aquí en la Tierra. Queremos escribir una historia de nosotros y para eso la atención es algo esencial. Si tenemos control de nuestra atención podemos escribir la historia del modo en que queremos. Ahora nuestro control sobre la atención está dramáticamente socavado... cuanto más las tecnologías intentan capturar y dirigir nuestra atención, menos capacidad tenemos para ese espacio y pensar quiénes somos, qué queremos hacer.»

Extracto de una entrevista realizada por Jordi Pérez Colomé y publicada por El País (01/02/2021)

Imagen: Antoine Geiger. Sur-Fake (2015).

Necesitamos la imagen de un futuro al que queramos ir

Richard Louv 

«Para mucha gente, tal vez para la mayoría, pensar en el futuro evoca imágenes de Blade runner o Mad Max, una distopía postapocalíptica despojada de la naturaleza, y los seres humanos de su humanidad. Esta es una fijación peligrosa. Necesitamos la imagen de un futuro al que queramos ir para poder dirigirnos hacia él. 


Necesitamos un amor feroz, un profundo apego emocional a la naturaleza que nos rodea y una esperanza imaginativa para describir un futuro digno de ser creado... Los niños que pasan más tiempo en la naturaleza y con animales no humanos desarrollan un sentido de la empatía más agudo que les acompaña toda la vida. Como especie, por lo general las cosas nos van mejor cuando estamos en parentesco con especies que no son la nuestra. 

¿Por qué no pensamos en las ciudades como motores de la biodiversidad y la salud humana? Concibo un tiempo, no muy lejano, en el que la conexión con la naturaleza será un acontecimiento diario. Diseñaremos las ciudades para trabajar en armonía con la naturaleza y la biodiversidad será un patrón habitual. Los desafíos medioambientales van a requerir cambios fundamentales en nuestras vidas e instituciones. Necesitamos líderes con un pensamiento avanzado. 

Nuestras vidas estarán tan inmersas a diario en la naturaleza como lo están en la tecnología, y esto incluye un nuevo tipo de ciudad que incorpore la naturaleza en cada uno de sus edificios y bloques, que sirve para restituir a los residentes psicológica, física e incluso espiritualmente. 

Creo que se está implantando una nueva consciencia y que, conforme se expresa, la relación del hombre con la naturaleza se transformará de persona que explota a persona que nutre.»


Extracto de una entrevista realizada por Ima Sanchís y publicada por La Vanguardia (02/06/2020)

Ha llegado el momento de abrazar la totalidad del legado espiritual de la humanidad

Xavier Melloni 

Esa fe, ¿se ha tambaleado en algún momento en este mundo en llamas del que habla? 

«Este mundo en llamas a mí me inflama aún más. El reto es mayor, porque hay llamas destructoras y llamas transformadoras. Que sean una cosa u otra depende de la forma en que lo miremos. Al coronavirus podemos verlo como una fuerza destructora, aniquiladora, que paraliza el sistema, o lo contrario, como una prueba iniciática. 

Llega en el momento adecuado para que hagamos un cambio cualitativo de conciencia y tiene algo inédito: es planetaria. No habíamos tenido nunca una experiencia de este tipo. Ni siquiera la II Guerra Mundial llegó a serlo. Y como toda prueba iniciática, es una travesía que nos lleva al límite. Pero no hemos de ver el virus como un enemigo, sino como un adversario portador de un mensaje severo que hemos de saber interpretar: “Parad y reflexionad hacia dónde queréis ir. Todavía estáis a tiempo. Vais en un tren a toda velocidad, estáis a punto de tomar una curva y, si no frenáis, saltaréis por los aires”. 

El riesgo ecológico es el más visible, pero la advertencia se refiere también a nuestra actividad frenética, a un modo de vida que nos exige producir cada vez más y nos hace adictos al consumo... 


Por eso el virus no nos deja. Solo se irá cuando hayamos aprendido. Y si se va este, vendrá otro. Vivimos un tiempo difícil, pero extraordinario. Cada vez somos más conscientes de que nuestra propia autoconciencia afecta a la realidad en la que vivimos. Y eso nos permite ser cocreadores de la realidad. Pero para ello necesitamos autoconocimiento. El coronavirus nos confronta con asuntos pendientes que pensábamos que deberían resolver nuestros hijos y ahora vemos que hemos de resolver nosotros. Lo hermoso es que podemos hacerlo de una forma más solidaria a nivel planetario que en otros momentos... 

Porque estamos más conectados. Y porque por primera vez compartimos una conciencia planetaria. Estamos en la misma tempestad, aunque no vayamos en el mismo barco, pues unos van en transatlántico y otros en cayuco. La crisis de 2008 fue provocada por la insolencia y el egoísmo de cuatro depredadores, lo que difícilmente suscita solidaridad. Ahora, esta indefensión colectiva produce ternura y solidaridad. Toda crisis es un acelerador de procesos. La cuestión es si seremos capaces de vivir trabajando y consumiendo menos y de forma más igualitaria. En condiciones normales, difícilmente elegiríamos renunciar. Pero esta crisis puede suscitar nuevas formas de solidaridad que nos lleven a vivir con mayor austeridad, a saber disfrutar con menos cantidad y más calidad. 

Estamos en un tiempo posreligioso y postsecular. Las religiones institucionales, si siguen funcionando bajo el registro de la obediencia, acabarán siendo residuales. Pero tampoco el secularismo tiene recorrido si vive bajo un narcisismo sin autocuestionamiento. Entre ambos colapsos surge la idea de que formamos parte de una totalidad. En la postsecularidad se admite que pueda haber una relación con la trascendencia. Se trata de descubrir esa dimensión espiritual, interior, constitutiva de la persona y de la realidad. A eso solo podemos llegar escuchando. Necesitamos el silencio como práctica espiritual. En la sociedad futura, los arquitectos diseñarán las casas con un espacio para la meditación.»  

Cuando preconiza un diálogo entre religiones no se refiere a un diálogo entre las iglesias, ¿verdad? 

«Me refiero al diálogo entre las diferentes experiencias de lo sagrado. El encuentro entre religiones es la oportunidad de complementarnos. Ha llegado el momento de abrazar la totalidad del legado espiritual de la humanidad.» 


Extracto de una entrevista a Xavier Melloni, realizada por Milagros Pérez Oliva y publicada en El País.

Navidad 2020

“No tengáis miedo, porque os traigo una buena noticia
 que será motivo de gran alegría para todos.”
Lucas 2,10